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Opinión

Relaciones desechables: el impacto de las apps de ligue y redes sociales

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“RELACIONES DESECHABLES”

Reflexión del impacto de las apps de ligue y redes sociales en la calidad de nuestras relaciones humanas.

Queridx lectxr, he de confesar que apenas acabo de ver la película: call me by your name, por consecuencia  el blog del día de hoy estará inspirado por dicha película y las reflexiones de mi diálogo interno. Así que prepárate para un despliegue de dudas existencialistas, romanticismo, confusión y esperanza ¿listx?

Si bien he de confesar, que lo que me ha movido el tapete emocionalmente en dicha película fueron dos cosas: el mensaje de amor incondicional del padre para con su hijo y la manera en la cual surgió la relación entre Elio y Oliver, sin embargo me centraré en la segunda: la relación entre los personajes principales.

En la película, vemos el despliegue de emociones y el desarrollo sutil de una relación afectiva entre dos personas, indistintamente de la diferencia de edad, lo que me llama la atención es como se construye un vínculo afectivo a través del contacto y la interacción mutua, con el intercambio de información personal como: pasiones, sueños, gustos, carácter, entre otros.

La relación entre Elio y Oliver pareciera ser más que solo el efímero encuentro de dos seres humanos en necesidad de amor, sino la construcción consciente de un vínculo afectivo que va más allá de sus necesidades fisiológicas básicas; dicho esto de antemano me gustaría que reflexionemos sobre la calidad de nuestras relaciones interpersonales de hoy en día al momento de construir y encontrar el amor con otro ser humano.

Pareciera que con el avance de la tecnología la calidad de nuestras relaciones disminuye, volviéndose cada vez más frívolas y efímeras, no puedo generalizar, pero en mi perspectiva la aparición de las Apps de ligue y las redes sociales nos ha hecho creer que las personas y sus sentimientos son desechables. Pareciera que hoy en día cuidamos menos de las emociones de los otros y nos importa menos el sentir de los demás.

Dentro de esta nueva lógica basada en las redes sociales y apps de ligue, tenemos la premisa: “si no funciona o si no me interesa lo suficiente, no importa. Tengo un catálogo de otras personas que me desean y puedo escoger”, dicho catálogo cabe recalcar es una lista de personas en búsqueda de muchas cosas: tanto relaciones serias, como encuentros casuales o amistades, pero lo que impacta en la falta de interés en la calidad de las mismas es la parte que dice: “tengo más de donde escoger”.

Entonces ¿qué pasa cuando tenemos esta idea de que no importan los demás porque siempre hay más? ¿Realmente siempre hay más?

Todas estas ideas, nos llevan a la creación de una perspectiva egocéntrica y muy egoísta respecto a nuestra calidad humana, ¿qué clase de ser humano estamos siendo si realmente pensamos que las personas son tan fáciles de desechar? Creo honestamente que incluso, para fomentar relaciones más saludables debemos bajarle a nuestro uso de inconsciente de las redes sociales y las apps de ligue.

Como usuario de años Grindr, Tinder, Hornet y cientos de Apps de ligue, me doy cuenta de la frivolidad que uno va desarrollando al usar estas herramientas, si no se percata de ello. Pareciera que el uso desmedido de las mismas, nos da la idea de que es como un menú rápido de objetos a nuestro alcance para satisfacer nuestras necesidades, ya sea: ir al cine, por un café, platicar, entretenerte o tener una noche de pasión intensa. Esta misma frivolidad, es la que usamos para juzgar a los que nos rodean como productos de la canasta básica e ir eligiendo los que nos “interesan” y los que nos “satisfacen de manera rápida”, pero también nos auto cosificamos cuando necesitamos “vendernos” en el mercado actual del ligue.

Empezamos a falsificar nuestra personalidad, nuestro lenguaje y manera de vestir para “agradar” al otrx, creando una máscara impenetrable que no nos permite relacionarnos de manera real y genuina. Lo que me llamó la atención de la película “Call me by your name” es justamente cómo se da la vinculación entre dos individuos que se relacionan sin la necesidad de una máscara que les defina, la creación de un vínculo estrecho que genuinamente surge de la convivencia  y la afinidad.

No estamos aquí para complacer las necesidades de nadie y nadie está para satisfacer las nuestras, es en la genuina vulnerabilidad donde podemos construir relaciones más sanas y duraderas. La idea de que las relaciones son “desechables” me parece uno de los síntomas más perjudiciales de nuestra sociedad actual, en donde la búsqueda insaciable de figurar y “ser alguien” nos ha marcado a tal punto de vivir para fingir, y fingir para agradar.

Esta necesidad de rapidez es incompatible con la creación de la verdadera intimidad, ya que no podemos realmente ama a alguien que no conocemos. Es solo a través del conocimiento del otro y de sabernos vulnerables, que realmente podemos empatizar y amarles. Es por ello que es importantísimo que recordemos nuestras habilidades incluso de “ligue presencial”, y no estoy diciendo que las parejas que se conocieron a través de las redes sociales y aplicaciones no se amen, porque quizás fueron lo suficientemente valientes para pasar de la frivolidad y entrar a la intimidad una vez que comenzaron a conocerse, lo que quiero decir es que quizás aumentaremos las posibilidades de realmente crear relaciones más saludables para con los demás y con nosotros mismos si recordamos cómo solíamos relacionarnos con los demás de manera presencial.

Nos hemos hecho dependientes de las aplicaciones para la socialización e interacción, pero siendo humanos, creo fervientemente que es necesario retomar la socialización presencial, incluso en cuestión del ligue.

Atrévete a ligar en persona, sé que existe el miedo (yo también lo tengo), de que sin las Apps de ligue no encontrarás a alguien; que muchas veces son el camino más fácil para conocer a alguien de la comunidad sin exponerte al rechazo público o a la violencia, pero quiero decirte que incluso antes de las apps de ligue: la gente solía encontrar el amor.

No te rindas, no te desesperes, estoy seguro que ahí afuera hay alguien también buscando esa conexión íntima y de amor, pero quizás es momento de probar caminos diferentes y darle una oportunidad al mundo real y bajarle al mundo digital y desechable.

 

Yucateco de corazón, psicólogo de profesión, escritor y fotógrafo por pasión.“Con una mirada idealista y una mente llena de libros de auto superación en un mundo que aún no termina de comprender, Juan de Dios nos comparte algunas de sus reflexiones basadas en historias íntimas y personales con una narrativa entendible por todxs y con una pizca del sentido del humor jotero que TANTO amamos”.