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Cuando el p*t0 fui yo

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Le había prometido que ese sábado lo iba a llevar a Chapultepec, Ciudad de México, a la zona del Cárcamo de Dolores. Era un sábado caluroso y soleado, perfecto para tomar fotos y divertirnos un rato en el parque. Me tomó del brazo, y caminábamos por la banqueta cuando pasó la camioneta. De ella, se asomó un típico vato güerillo y nos gritó:
-¡QUÉ P*T0 CALOR HACE!

Creo que mi acompañante le pintó dedo, pero no estoy seguro. No volteé a ver a quienes nos habían gritado.
No sé por qué, ¿saben? No era la primera vez que me habían dicho esa palabra: me la habían gritado en conciertos (“el que no brinque es p*t0”), me la habían dicho mis amigos (“qué p****t0”), seguramente me lo dijeron en la única y absurda pelea que tuve en secundaria, o en alguna fiesta cuando unos “amigos” le cambiaban la letra a la canción de Molotov, y decían Miki, y no p*t0, pero nunca me la habían dicho por estar con otro hombre.

Porque vamos hablar con franqueza, y lo digo como alguien que se vivió muchos muchos años como hetero: p*t0 es un insulto homofóbico. Me caga desde hace años que haya gente hetera con la osadía de decir que no lo es, porque mienten descaradamente. Ese día en Reforma no me gritaron p*t0 porque fuera del equipo contrario de fútbol, porque les estuviera ganando en un vieojuego, no, no, me lo gritaron porque venía del brazo con un hombre. Lo poco hombre, o cobarde que me asignaron con ese insulto fue por venir del brazo de otro hombre.

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El 17 de mayo de 1990 la OMS quitó la homosexualidad del CIE-10, su compilado de enfermedades; la APA la había quitado desde 1973, pero mucho del mundo aún no ha comprendido que quienes tenemos otra orientación sexual distinta a la heterosexualidad solo somos personas diversas, no enfermas. Conmemoramos este día el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia porque aún en los países donde parece que nuestros derechos han ido avanzando, seguimos enfrentando odio y los grupos que intentan hacernos desaparecer siguen intentando avanzar sus agendas llenas de ignorancia y agresión. La iglesia católica está atacando uniones del mismo sexo como pecado o inmorales, la población trans está enfrentando ataques de transfobia desde los flancos más tradicionales hasta los mas sorpresivos. Partidos políticos, asociaciones religiosas, activistas, autoras de libros de magos, existe un ejército de gente que sigue luchando para borrar nuestros derechos y anular nuestras identidades. La libertad que tanto ha costado conseguir y de la cual no suficientes disfrutamos está bajo amenaza. Necesitamos cerrar filas entre la población LGBT+, y necesitamos que nuestros aliados lo hagan también.

Hace ocho años leí un texto de Cucamonga sobre la homofobia, y decidí dejar de usar la palabra p*t0. Aún hoy en día rara vez la digo, no por otra cosa sino porque para mí es la palabra que representa más toda la homobofia en la que nos criaron, a la que nos obligaron a participar y en la que hoy tanta gente aún participa gustosamente. Es la palabra que han usado para lastimar y señalar a mis amigos desde que su expresión de género les señaló y les distinguió de el resto de hombres. Ahora ser bisexual me ha convertido en otro p*t0. Sí, el poder sentir atracción erótica, sexual, afectiva y emocional por otros hombres y por personas nb, además de mujeres, me volvió parte del grupo de hombres de los cuales el vato machista se burla. Ser como yo se volvió una ofensa, algo indeseable.

Que mis palabras no hagan pensar a nadie que me estoy haciendo la víctima, no. Solo estoy diciendo que voy a exigir, todos los días de mi vida, el espacio que como persona merezco para ejercerme sexoafectivamente, y que parte de la sociedad quiere quitarme. Voy a defender mi identidad aunque parte de la sociedad quiera borrarla. Hoy es el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia. CONTRA. Convirtieron nuestra existencia en una resistencia política, y que no se equivoquen, aquí estamos, y seguiremos defendiendo nuestro derecho a ser y existir.

Bi. Tolkiendili y Voluntario. Cuando acabe la pandemia voy a salir a correr ahora sí, se los juro.