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Cada 20 horas una persona LGTB es asesinada por su orientación sexual en Brasil

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Brasil es considerado el país con más crímenes de odio por homofobia. El Supremo Tribunal Federal debate medidas de protección a las minorías sexuales.

En Brasil se permiten iniciativas legales como el matrimonio igualitario y cambiar de nombre o sexo en el registro civil; sin embargo, el país es considerado como el «campeón mundial de crímenes contra las minorías sexuales«, según un informe publicado por el Grupo Gay de Bahía.

Cada 20 horas una persona muere de forma violenta víctima de ‘LGBTfobia‘ y en el 2018 se registraron 420 asesinatos de personas LGBT. Ante esta realidad, la comunidad LGBT exige que se aprueben dos procesos que el Supremo Tribunal Federal debate para dar protección a sus derechos.

«La homofobia es un crimen. La homofobia mata. Mata no solo a las personas LGBT. Mata a las madres, a los padres, a las familias y amigos. Todos sufrimos», declara la ciudadana brasilera Sonia Da Silva Martins, madre de una hija gay y quien espera frente al edificio del Supremo Tribunal Federal (STF).

La Asociación Brasileña de Gays, Lesbianas y Transgénero (ABGLT) y el Partido Popular Socialista (PPS) presentaron dos procesos en 2012 y 2013, respectivamente, y en la semana pasada comenzaron a ser debatidos.

Piden que el Supremo decida sobre:

– Si el Congreso tiene la obligación constitucional de aprobar una ley que criminalice la discriminación contra las personas LGTB.

– Si se incluye o no la identidad de género y orientación sexual dentro de la legislación existente contra la discriminación por raza, color, etnia, religión o nacionalidad.

– Si el Estado es responsable o no de indemnizar a las víctimas por discriminación, a la espera de una ley que proteja a las personas LGBT.

Estas iniciativas legales han sido calificadas como alarmantes pero aún así el presidente del Supremo, Dias Toffoli, defendió el diálogo y la armonía entre los tres poderes, y la semana pasada mantuvo reuniones con parlamentarios evangélicos que piden retirarlos y con diputados como Maria do Rosario o David Miranda que sí desean que salgan adelante.

Con el nuevo gobierno en Brasil, la situación se vuelve más complicada. El presidente del Gobierno, Jair Bolsonaro, en una ocasión dijo que prefería un hijo muerto a que fuese gay y permanentemente ha enfatizado que defenderá los valores tradicionales de la familias.

«Tenemos a un presidente que dice que prefiere un hijo muerto a que sea gay o que si ve a una pareja homosexual en la calle le pegaría con sus propias manos. Cuando este tipo de discurso llega a la Presidencia de un país, se legitima el odio de alguna forma», afirma Ramos.

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