“Así es México”: Crónica de un crimen de odio enebefóbico
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“Así es México”: Crónica de un crimen de odio enebefóbico

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“Así es México”: Crónica de un crimen de odio en León, Guanajuato

Acoso, discriminación, amenazas de muerte, hostigamiento, violencia física y psicológica, allanamiento de morada y otros ataques homofóbicos y enebefóbicos ha sufrido José Antonio Espinoza Arroyo de 32 años, mejor conocide como Pepper Espín —así como su familia— por su expresión de género y por vivir libremente su identidad no binaria en un fraccionamiento de clase media-alta en León, Guanajuato.

Pepper Espín es une actor y cantante no-binarie de la Asociación Nacional de Actores (Anda) originarie de Irapuato, quien hizo su vida hasta antes de la pandemia en la Ciudad de México. Llegada la pandemia se mudó con sus xadres a Quinta Los Naranjos, un residencial privado donde llevan viviendo con su hermana menor los últimos trece años.

Con la llegada de la pandemia y la pérdida de su fuente de ingreso como actor, Pepper comienza a subir de peso lo que hace que no le quede su ropa (en su estilo le gusta combinar ropa masculina y femenina) y comienza a utilizar la de su papá (completamente masculina), a la par, comienza a dar clases de actuación y canto con niños y niñas del fraccionamiento, a petición de un vecino. Cabe resaltar, que Pepper daba clases de arte en una primaria en Ciudad de México, y tiene un gran talento y pasión por el trabajo con infancias.

Comienza a dar actividades de teatro y arte para las y los niños del fraccionamiento, y empieza a ser todo un éxito, lo que empieza a llamar la atención a otros vecinos y vecinas homofóbicas que ni siquiera llevaban a sus hijes a los cursos con Pepper. Al mismo tiempo, Pepper pierde peso y comienza a utilizar su ropa.

Una pareja de vecinos homofóbicos estaban muy molestos por el trabajo de Pepper con las y los niños, y comenzaron una campaña de odio, tocando casa por casa, buscando aliados que tuvieran su misma mentalidad anti-derechos. Por el otro lado, las madres y padres de los peques que asisten a las actividades de Pepper le dicen que no se preocupe, que elles están contentos con su trabajo y los niños están felices también. 

Es entonces que comienza a sufrir acecho, hostigamiento y acoso por parte de sus vecines. Por ejemplo, sale a caminar al fraccionamiento, se topa con esta pareja y comienzan a gritarle:

«Maldito p#to, te vas a pudrir en el infierno, Dios te maldice», así como todo el repertorio de términos homofóbicos que existen.

Un día, un vecino le recomienda levantar una denuncia en las oficinas de Derechos Humanos, por lo que el viernes 24 de septiembre acude a su cita a exponer su caso, donde le dicen que tiene que ir a las oficinas de Guanajuato capital el lunes. 

Al día siguiente, sábado 25 de septiembre del 2021, Pepper se queda sole y a las 9:10 de la noche, llegan 4 familias a la puerta de su casa. Una vecina empieza a tocar y timbrar, gritando y exigiéndole a Pepper que abriera la puerta: «Sal maldito p#to, sal, hijo de tu p#ta madre…».

Muy consternade, Pepper abre la puerta, y en ese momento la mujer le prensa, le empieza a jalonear, le empieza a gritar; las otras 3 parejas llegan a forcejearle y a intentar sacarle de su casa para golpearle. Cabe aclarar que la mujer declaró posteriormente que pensaban matarle a golpes

Pepper entra en estado de shock, con miedo, intentando entablar una conversación:

«Permítanme, vamos a hablar como personas», les decía.

«¡Tu no eres una persona!», le contestaban mientras rasgaban su ropa. 

Afortunadamente, un vecino (que siempre ha querido y apoyado mucho a Pepper, incluso ayudando a convencer a sus xadres de que le dejaran estudiar actuación) llega a interceder y a quitarle de encima a la mujer, quién había allanado la morada de Pepper; y logra separarles.

«Maldito cobarde, sal p#to y da la cara, ten los pantalones y enfréntanos», le gritaban desde afuera, así como todos los insultos homofóbicos de su repertorio. En ese momento Pepper llama a su mamá, para pedirle que regresen de Irapuato, y en ese lapso de tiempo, llegó una pareja (de las que llevan a sus hijes con Pepper) a brindarle soporte.

Aquí es donde Pepper escucha por primera vez una frase que escuchará repetidamente durante todo su proceso: «Lamentablemente vivimos en México, y en México la gente es así».

Cuando llegan les xadres de Pepper, las y los agresores se dejan ir contra elles. Les intentan pegar, les insultan, golpean su coche, les amenazan. Violencias que no se han detenido desde entonces ni contra elles, ni contra la hermana de Pepper de 13 años. Esto ha traído problemas de salud física y psicológica a su familia. 

La familia de Pepper consigue unos abogados y levanta una denuncia al día siguiente ante el Ministerio Público, donde vuelve a escuchar la misma frase: «Esto es México, y la gente aquí así es».

A todo esto, Pepper tenía cita en las oficinas de Derechos Humanos el lunes 27 de septiembre, donde deja su declaración y posteriormente le informan que consideran que hubo discriminación (cabe aclarar que a pesar de que hubo violencia física, allanamiento de morada, amenazas de muerte, etc. fue catalogado como discriminación).

El 8 de octubre, le llega la notificación de la denuncia a la vecina y salió a la calle a gritarle a Pepper y su familia: «¡El j#to me demandó! ¡Maldito p#uto! Nos vamos a volver a juntar y les vamos a romper la madre», amenazando con reincidir en su crimen de odio. Cabe aclarar que tanto los guardias del fraccionamiento, como el jefe de colonos de Quinta Los Naranjos comienzan a dar su apoyo y asistencia a Pepper y su familia, y finalmente ese día todo quedó en amenazas.

Por otro lado, los cómplices siguen amenazando a Pepper cuando le encuentran en la calle: «te van a encontrar en bolsas, te vamos a matar, vas a aparecer hecho pedacitos», empiezan a seguir a Pepper cuando va al CrossFit, etc. Lo cual hace que el estado de pánico de Pepper vaya en aumento y tanto él como su familia, teman por su vida. 

La licenciada que le está dando acompañamiento a Pepper en Derechos Humanos le dice que hay muchas lagunas en los casos para la comunidad LGBT+, y le recomienda que haga público su caso para que tenga más peso y se puedan hacer más cosas, ya que ellos se tienen que apegar al proceso legal, para el cuál les agresores tienen 30 días para contestar.

Posteriormente se comunica la licenciada de Derechos Humanos para decirles que un día antes de que venciera el plazo de respuesta, les agresores llevaron un escrito donde buscan la conciliación, diciendo que se comprometen a respetar a Pepper, «a respetar a su familia, a no agredirlo de ninguna forma, a no causarle molestias, a no amenazar, así como no causarle daño a su persona, familia o bienes». Al ser un escrito sin disculpas, sin arrepentimiento, sin reparación del daño, sin comprometerse a detener a todos sus cómplices que le siguen amenazando y acosando, Pepper decide no aceptar la conciliación, a lo que la licenciada le dice:

«Joven, desafortunadamente en México así se legisla en Derechos Humanos, usted puede aceptar la conciliación o irse a la CNDH en Ciudad de México a declarar el porqué no acepta la conciliación… Yo entiendo cómo se siente pero desgraciadamente esta es la manera en que operan las leyes en México, ustedes como comunidad deben alzar la voz, es importante que su caso sea público», añade, «busque la manera de que mucha gente se entere de su caso, para que si usted llega a desaparecer sí haya consecuencias», dándole a entender que si desapareciera ahora su caso quedaría impune.

Pepper tiene próximamente cita en la CNDH, pero pide apoyo a toda la comunidad para compartir su caso y poder hacer justicia por elle y por todas las personas LGBT+ que sufren diario este tipo de ataques.

Agradecemos la valentía de Pepper de contar su historia y les dejamos el mensaje que deja para concluir:

«Primero un mensaje para comunidad LGBTQIA+ y para todos los grupos minoritarios: en nuestro país hemos normalizado la discriminación, hemos aceptado y normalizado que por el hecho de ser diversos, de ser gays, de otro lado, de una clase social baja, de otra raza, de otra religión, está bien ser discriminado, es normal ser discriminado; tan es así que en todas las instancias en las que me he presentado me han dicho “es que esto es México”…

No normalicemos la discriminación, el acoso y el crimen de odio, no lo permitamos, principalmente como comunidad LGBTQIA+ denunciemos todo acto de discriminación y crimen de odio en contra nuestra o de nuestros seres queridos, porque con base en eso es como vamos a lograr que las leyes en nuestro país dejen de tener lagunas que nos expongan como seres humanos, que nos expongan a que podamos morir y que no pase nada, que nadie sea responsable…

El segundo punto, quiero dejar un mensaje para mis atacantes y para las autoridades: por este medio hago responsable de mi muerte o desaparición, o de cualquiera situación que le pase a mi familia extraña, a todas las personas que se encuentran como atacantes en los documentos expuestos de la MP y de la denuncia de derechos humanos, y que quede claro que no solamente es a los autores intelectuales sino a todos sus cómplices, de manera en si muero no quede impune ese crimen».

Sociólogx y latinoamericanista. Voluntariado, juventudes, sociedad civil y asentamientos populares. Me gusta jugar en equipo. Le tomo foto a las paredes. Tarotista. Cuir.

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