Kenya Cuevas y Paola Buenrostro: reclasifican el crimen como feminicidio
Después de casi una década de lucha, Kenya Cuevas y Paola Buenrostro vuelven a marcar un momento histórico en la búsqueda de justicia para las mujeres trans en México.
Este viernes 4 de septiembre, un juez de control vinculó a proceso a Arturo “N” y determinó que el delito por el que será procesado sea feminicidio, luego de que inicialmente se le imputara homicidio calificado por el asesinato de Paola Buenrostro, ocurrido en 2016.
El acusado permanecerá en prisión preventiva y el juez estableció un plazo de tres meses para la investigación complementaria.
La decisión representa un nuevo capítulo en uno de los casos más emblemáticos de violencia contra una mujer trans en la Ciudad de México y en la lucha de Kenya Cuevas contra la impunidad.
El asesinato de Paola Buenrostro ocurrió en 2016
Paola Buenrostro era una mujer trans y trabajadora sexual. Fue asesinada durante la madrugada del 30 de septiembre de 2016, después de abordar el vehículo de Arturo “N”, quien presuntamente había contratado sus servicios.
De acuerdo con los antecedentes del caso, Paola recibió varios disparos dentro del automóvil y murió como consecuencia de las heridas.
Kenya Cuevas, amiga y compañera de Paola, presenció los hechos y desde entonces se convirtió en una de las principales defensoras de su memoria y de la exigencia de justicia.
El caso permaneció prácticamente una década sin una resolución contra el señalado como probable responsable.
Arturo “N” fue detenido casi 10 años después
La detención de Arturo “N” ocurrió el 31 de agosto de 2026, en el municipio de Nicolás Romero, Estado de México.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó entonces que había cumplimentado una orden de aprehensión relacionada con el asesinato de Paola, ocurrido casi una década antes.
Sin embargo, la primera audiencia generó indignación entre colectivas y activistas trans.
Aunque la Fiscalía había presentado públicamente la captura como relacionada con el transfeminicidio de Paola, durante la audiencia del 1 de septiembre el Ministerio Público formuló la imputación por homicidio calificado, y no por transfeminicidio.
Esto provocó protestas de integrantes de colectivos trans, quienes exigieron que el caso fuera analizado con perspectiva de género.
La Fiscalía aceptó buscar la reclasificación
Después de la audiencia inicial, la Fiscalía capitalina informó que analizaría la posibilidad de reclasificar el delito.
La institución explicó que la investigación se había iniciado bajo el marco jurídico vigente en 2016, cuando el delito de transfeminicidio todavía no existía en el Código Penal de la Ciudad de México.
La Fiscalía también sostuvo que reconocer la identidad de Paola como mujer trans no era el punto en disputa, sino determinar si legalmente se actualizaban las circunstancias necesarias para acreditar un feminicidio.
La institución posteriormente informó que buscaría la reclasificación del delito durante una etapa posterior del proceso.
Este viernes el juez reclasificó el delito como feminicidio
La resolución llegó este 4 de septiembre.
Durante la continuación de la audiencia, el Ministerio Público solicitó que el delito fuera reclasificado de homicidio a feminicidio.
El juez aceptó la solicitud y, además, determinó vincular a proceso a Arturo “N”.
El acusado continuará bajo prisión preventiva mientras avanza el procedimiento.
También se establecieron tres meses para realizar la investigación complementaria, periodo durante el cual la Fiscalía deberá continuar integrando elementos para el proceso.
Es importante precisar que la vinculación a proceso no equivale a una sentencia condenatoria. Arturo “N” continúa siendo jurídicamente imputado y será el proceso penal el que determine su responsabilidad.
¿Por qué es importante el caso de Paola Buenrostro?
El caso de Paola se convirtió en un referente para la lucha por los derechos de las mujeres trans en México.
La entonces Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal documentó irregularidades y violaciones a derechos humanos relacionadas con la investigación del asesinato en su Recomendación 2/2019.
El caso también fue reconocido en materia de derechos humanos como un transfeminicidio, aunque la clasificación penal del proceso actual es la que hoy se encuentra bajo discusión judicial.
Para Kenya Cuevas, la muerte de Paola no podía quedar reducida a un expediente más de homicidio.
Su lucha convirtió el caso en uno de los símbolos de la violencia que enfrentan las mujeres trans y de las deficiencias institucionales que históricamente han dificultado el acceso a la justicia.
La lucha de Kenya Cuevas impulsó la Ley Paola Buenrostro
Después del asesinato de Paola, Kenya Cuevas comenzó una lucha que trascendió el caso individual.
La activista se convirtió en una de las principales voces para exigir que los asesinatos de mujeres trans fueran investigados tomando en cuenta su identidad de género y las circunstancias específicas de violencia que enfrentan.
Años después, esa lucha contribuyó al proceso legislativo que llevó a la incorporación del transfeminicidio en el Código Penal de la Ciudad de México en 2024, en una reforma conocida como Ley Paola Buenrostro.
Por eso, el proceso contra Arturo “N” tiene un significado que va más allá de determinar la responsabilidad por un asesinato ocurrido en 2016.
Se trata también de poner a prueba la capacidad del sistema de justicia para revisar un caso histórico desde una perspectiva de género y de derechos humanos.
Del homicidio al feminicidio
La diferencia entre las acusaciones iniciales y la resolución de este viernes es especialmente relevante.
El 1 de septiembre, Arturo “N” fue imputado por homicidio calificado, lo que generó molestia entre colectivas trans que reclamaban que el asesinato fuera considerado como un crimen relacionado con la violencia de género.
Tres días después, el juez aceptó la reclasificación solicitada por el Ministerio Público y determinó que el proceso continúe por feminicidio.
Esto supone un cambio relevante en la manera en que el sistema judicial está abordando el crimen de Paola.
Sin embargo, hay que distinguir entre feminicidio y transfeminicidio.
Aunque organizaciones y activistas han exigido que el caso sea reconocido como transfeminicidio, la resolución judicial de este 4 de septiembre, según la información disponible, establece feminicidio como el delito por el que Arturo “N” quedó vinculado a proceso.
Una década después, el caso vuelve a los tribunales
La detención de Arturo “N” y la posterior vinculación a proceso llegan prácticamente 10 años después del asesinato de Paola.
Durante ese periodo, Kenya Cuevas y colectivos trans mantuvieron la exigencia de que el caso no quedara en la impunidad.
La captura también fue considerada un avance después de años sin que el señalado como probable responsable enfrentara un proceso judicial efectivo.
Ahora comienza una nueva etapa.
La Fiscalía tendrá tres meses para continuar con la investigación complementaria y reunir los elementos que serán utilizados durante el proceso.
Kenya Cuevas: “Paola no será olvidada”
Para Kenya Cuevas, la historia de Paola ha sido inseparable de su propia lucha como activista.
El asesinato de su amiga marcó un antes y un después en su trayectoria y la llevó a trabajar por el reconocimiento de los derechos de las personas trans, particularmente de quienes viven en contextos de vulnerabilidad.
El caso también ha mostrado cómo una tragedia individual puede convertirse en un punto de inflexión para exigir cambios legales.
La Ley Paola Buenrostro lleva precisamente el nombre de una mujer cuya muerte se convirtió en símbolo de una lucha mucho más amplia.
¿Qué sigue para Arturo “N”?
Con la vinculación a proceso, Arturo “N” continuará privado de la libertad bajo prisión preventiva.
Durante los próximos tres meses, la Fiscalía deberá desarrollar la investigación complementaria y fortalecer los datos de prueba que sustentan la acusación.
Después continuarán las siguientes etapas del proceso penal.
La vinculación tampoco significa que el acusado haya sido declarado culpable.
Será necesario esperar el desarrollo del procedimiento judicial y, eventualmente, una sentencia para determinar su responsabilidad penal.
Una resolución histórica, pero no el final
La reclasificación del asesinato de Paola Buenrostro como feminicidio representa un avance después de casi una década de espera.
Para la comunidad trans y para Kenya Cuevas, el caso se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la impunidad y por el reconocimiento de la violencia que enfrentan las mujeres trans.
Pero la historia todavía no termina.
El proceso judicial apenas entra en una nueva etapa y aún deberá determinarse la responsabilidad penal de Arturo “N”.
Lo que sí cambia este 4 de septiembre es la forma en que el caso será llevado ante la justicia: el señalado quedó vinculado a proceso por feminicidio, permanecerá en prisión preventiva y la investigación complementaria tendrá un plazo de tres meses.
Después de casi 10 años, el nombre de Paola Buenrostro vuelve a estar en el centro de la conversación sobre justicia para las mujeres trans en México.