Arzobispo de Puebla afirma que las infancias trans “quieren cambiar de sexo”; la evidencia científica dice otra cosa
Las declaraciones del arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, sobre las infancias trans han generado nuevas reacciones. Durante una misa dominical afirmó que “querer cambiar de sexo a nuestros niños” representa un problema y sostuvo que la prioridad debe ser garantizar derechos como la vida, la salud y la educación.
Sin embargo, especialistas en salud, psicología y derechos humanos coinciden en que esa afirmación no refleja lo que plantea la iniciativa que actualmente analiza el Congreso de Puebla.
La propuesta conocida como Ley de Infancias Trans no contempla cirugías ni tratamientos médicos para menores de edad. Lo que busca es establecer un procedimiento para que niñas, niños y adolescentes trans puedan solicitar la rectificación de su nombre y del marcador de sexo en documentos oficiales bajo determinadas condiciones legales.
Es decir, la iniciativa habla de identidad legal, no de intervenciones quirúrgicas.
La propia Suprema Corte de Justicia de la Nación ha reiterado que la identidad de género forma parte del derecho al libre desarrollo de la personalidad y está protegida por los derechos humanos.
Además, organismos internacionales de salud señalan que reconocer la identidad de género de una persona trans no constituye una ideología, sino una práctica respaldada por evidencia clínica cuando existe un acompañamiento profesional.
Diversos estudios publicados en revistas médicas han encontrado que las personas trans menores de edad que reciben apoyo familiar y social presentan menores índices de ansiedad, depresión e ideación suicida que quienes sufren rechazo constante.
Por el contrario, investigaciones de instituciones como el Trevor Project muestran que el rechazo familiar, la discriminación y la falta de reconocimiento de la identidad son factores asociados con un mayor riesgo de problemas de salud mental entre jóvenes LGBTQ+.
Otro punto que suele generar confusión es la idea de que estas leyes permiten realizar cirugías a menores de edad. En realidad, el reconocimiento legal de la identidad de género es independiente de cualquier tratamiento médico, y la iniciativa poblana únicamente aborda aspectos relacionados con la documentación oficial.
La Arquidiócesis de Puebla reiteró que rechaza cualquier forma de violencia y discriminación contra las personas LGBTQ+, aunque mantiene su oposición a la reforma por considerar que este tipo de decisiones requieren mayor madurez.
Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos sostienen que reconocer la identidad de niñas, niños y adolescentes trans no les quita derechos relacionados con la salud, la educación o la protección de la infancia. Por el contrario, afirman que facilita su acceso a esos mismos derechos al reducir situaciones de discriminación en escuelas, hospitales y trámites oficiales.
La discusión continúa en el Congreso de Puebla, donde legisladores deberán decidir si el estado incorpora este reconocimiento legal conforme a los criterios constitucionales y de derechos humanos vigentes.