En su primer gran discurso, el nuevo Papa reafirma la postura conservadora de la Iglesia sobre el matrimonio, mientras promete apertura… sin cambiar nada.
El recién elegido Papa Leo XIV dejó en claro que, aunque tenga un estilo más amable, no planea mover ni un centímetro la doctrina tradicional de la Iglesia Católica: para él, la familia sigue siendo “la unión estable entre un hombre y una mujer”, y la dignidad humana empieza —según su visión— en el “no nacido”, reafirmando así su oposición al aborto.
Estas declaraciones se dieron durante su primera reunión con el cuerpo diplomático del Vaticano, en un discurso donde también habló de paz, migración y medio ambiente. Pero entre sus palabras más destacadas —y preocupantes— está su insistencia en que el modelo de familia debe seguir siendo el tradicional, dejando fuera a millones de familias diversas: homoparentales, lesbomaternales y cualquier otra que no se ajuste a la fórmula católica de siempre.
La declaración fue parte de su primer encuentro con el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, celebrado este viernes en el Vaticano. Aunque la reunión fue privada, el Vaticano publicó el discurso preparado por el pontífice, así como el del decano del cuerpo diplomático.
Leo XIV, el primer Papa originario de Estados Unidos, también aprovechó la ocasión para hacer un llamado a favor del diálogo interreligioso, la diplomacia multilateral y la construcción de la paz global. “La paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino un don que requiere trabajo: desde el fin de la producción de armas hasta el cuidado con las palabras que usamos”, dijo. “Las palabras también pueden herir, e incluso matar”.
El Papa añadió que es responsabilidad de los gobiernos fomentar sociedades pacíficas “invirtiendo, sobre todo, en la familia, fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer”.
¿Apertura o marketing?
Aunque Leo XIV ha dicho en entrevistas pasadas que la Iglesia “debe ser acogedora” y “no excluir a nadie por su estilo de vida”, lo cierto es que sus palabras mantienen el mismo tono ambiguo de sus antecesores: todos son bienvenidos… siempre y cuando no esperen igualdad.
El nuevo Papa —estadounidense y miembro de la orden agustiniana— ya había criticado en 2012 la “normalización del estilo de vida homosexual” en los medios y la representación de familias diversas. Si bien recientemente aceptó que la Iglesia debe ser “más abierta y hospitalaria”, también afirmó que “la doctrina no ha cambiado y nadie está pidiendo que cambie”. Al menos no desde el Vaticano.

Una iglesia que sigue hablando de nosotres, sin nosotres
}Este discurso llega apenas un año después de que el Vaticano permitiera, con muchas condiciones, bendecir parejas del mismo sexo… pero sin llamarlo matrimonio ni hacerlo dentro de una misa. Un “sí, pero no” que sigue dejando a la comunidad LGBTQ+ como fieles de segunda.
Y mientras el Papa habla de acoger a todas las personas, en la práctica la Iglesia sigue condenando las identidades trans, negando sacramentos a personas LGBT+ visibles y bloqueando avances en muchos países donde tiene poder político.
¿Qué hay de nuevo?
Sí, el nuevo Papa ha mencionado temas como la inteligencia artificial, la crisis ambiental y la migración, y eso puede sonar a modernidad. Pero cuando se trata de derechos LGBT+, el mensaje sigue siendo el mismo disfrazado de sonrisa: “Te aceptamos, pero no te reconocemos”.
En El Clóset LGBT creemos que no basta con ser “más abiertos”. No queremos caridad, queremos derechos. No basta con que nos digan “todos son bienvenidos” si al mismo tiempo nos niegan una vida digna, en igualdad y con amor propio reconocido.