El rey, conquistador y faraón, Alejandro Magno, ha sido motivo de misterio en cuanto a sus relaciones personales. Los historiadores no terminan de ponerse de acuerdo en la sexualidad del guerrero.
Poca información se tiene respecto a qué tan aceptada era la homosexualidad en la entonces Macedonia, pero juzgando el comportamiento del joven rey, al parecer no era un tema espinoso o motivo de “deshonra”.
Repasando las relaciones de Alejandro, se sugiere que su orientación haya sido homosexual o bisexual, ya que durante toda su vida se hizo rodear tanto de hombres como de mujeres de manera sentimental o solamente por favores sexuales. Siendo con las féminas principalmente por cuestiones de descendencia para poder heredar su imperio y mera formalidad. Con los varones, en cambio fue por decisión propia y por apego durante sus viajes y campañas en la conquista de nuevos territorios.
Aunque tuvo tres esposas y varios nombres de hombres suenan entre la extensa lista de “las otras conquistas” de Alejandro. Hay uno que se destaca del resto: Hefestión.
Amigos desde la infancia, los jóvenes crecieron juntos y estuvieron hombro a hombro en las batallas.
Aunque Hefestión no era tan ávido en la lucha como su compañero, sí lo era en la logística de las mismas, destacando por su inteligencia. Al poco tiempo de iniciar su recorrido, Alejandro lo nombró general y segundo a cargo, sólo después de él, en todas las decisiones respecto al ejercito.
La relación entre ambos fue tan intensa y unida que el conquistador lo consideraba “él mismo”, un igual, literalmente.
Cuando la reina de Persia los conoció e hizo tributo ante el rey, se confundió y se arrodilló frente a Hefestión. Lejos de molestarse, Alejandro Magno le dijo:
“No te preocupes, él también es Alejandro”.
Uno de los pasajes que más se destacan es cuando llegaron a la ciudad de Troya.
Frente a las tumbas de Aquiles y Patroclo (otros grandes amantes de la historia antigua) ambos se arrodillaron. Alejandro en la del primero y Hefestión en la del segundo como símbolo de respeto y protección en su relación.

Resaltando que tal vez, el rey asumía el papel de “erastés”(título para el varón activo en una relación homosexual) y el general era su “erómeo”(título para el varón pasivo).
En la ciudad de Ecbatana, Hefestión enfermó de fiebre tifoidea y murió a la semana, aunque existen teorías que en realidad fue envenenado por los enemigos políticos de Alejandro, al ser éste su compañero.
Alejandro estalló en rabia y dolor. No comía, no bebía, no hablaba. Se pasaba los días en cama, se afeito la cabeza y canceló todos los festejos que se debían celebrar en los siguientes días. Llevó el cadáver a Babilonia y ahí tuvo los más grandiosos cortejos fúnebres, dignos de una “divinidad”.
Mando a construir un monumento enorme para honrar la memoria de su amado, pero Alejandro jamás lo vería completo. Murió antes de ser terminado.
Su historia fue llevada al cine en 2004 en la película “Alexander”, protagonizada por Colin Farrell y Jared Leto.
Se destaca por tener varias versiones. La que se proyectó en cines con pocas escenas homoeróticas donde su amor salía a relucir. Sin embargo sí aparecían las escenas de desnudos y sexo heterosexual.
La edición “Director’s Cut”, en DVD y Bluray elimina por completo el vínculo sentimental y sexual de los guerreros, “Revisited:The Final Cut” sí contiene todo el material desechado en un principio, todo lo que se eliminó del cine, incluye y muestra más explicita la relación con Hefestión y la fuerte carga emocional del uno hacía el otro. La edición del décimo aniversario:”The Ultimate Cut”, donde algunas escenas de carácter homosexual vuelven a ser eliminadas pero sí se deja entrever que hubo algo entre ellos.
Existe también una película de 1956, pero por el contrario, el romance entre el rey de Macedonia y su general queda eliminado, al ni siquiera incluir a Hefestión como personaje.

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