Bianka Rodríguez es una chica trans de El Salvador, quien con tan solo 26 años, ha sido “galardonada regional para las Américas del Premio Nansen para los Refugiados del ACNUR, un prestigioso premio anual que destaca la labor sobresaliente de individuos u organizaciones dedicadas a ayudar a personas que se han visto desplazadas a la fuerza de sus hogares”.
Esto se debe a su labor realizada como presidenta de COMCAVIS Trans, una organización que se dedica a dar apoyo a la población LGBT+ de este país centroamericano, el cual (por cierto) tiene uno de los índices de crímenes violentos más altos del mundo y en donde, además, la población LGBT+ sufre socialmente de discriminación y odio, empezando muchas veces por el núcleo familiar, como es el caso de Bianka.
Ella cuenta que desde los 5 años se sentía como una niña en el cuerpo de un varón, y si bien su papá (que tenía un hermano gay) respetó su identidad de género, lamentablemente, murió al muy poco tiempo. Su madre, por el contrario, la terminó por correr de su casa, por lo que Bianka se fue a vivir con su abuela. Ahí concluyó sus estudios y entró a estudiar ingeniería agroindustrial a la universidad, sin embargo, tuvo que desertar de la carrera a causa de un profesor que le hizo la vida imposible y también del bullying por parte de la mayoría de sus compañeros.
Bianka entonces se enfrentó a un sinfín de rechazos a la hora de buscar empleo. Las razones que le daban era que su ropa, maquillaje y cabellera discrepaban con su nombre masculino en el documento de identidad.
Tras varios rechazos laborales, Bianka acudió a COMCAVIS Trans y pronto comenzó a trabajar como community manager de la organización, fundada en 2008. Esta organización “ha logrado traer más visibilidad y dignidad a la comunidad trans, creando redes de apoyo y recorriendo el país para educar a mujeres y hombres trans sobre sus derechos fundamentales. La organización también es políticamente activa, apoyando legislación que fortalezca los derechos de las personas LGTBI y defendiendo a la población trans encarcelada”.
Toda esta lucha de COMCAVIS en el contexto salvadoreño ha desembocado en una serie de constantes amenazas y ataques a las personas que colaboran o participan en las acciones de la organización. Ejemplo de esto es Karla Avelar, fundadora y expresidenta de COMCAVIS quien tuvo que pedir asilo en Europa y mudarse, pues las amenazas contra su familia no la dejaban vivir tranquila.

Otro ejemplo es la misma Bianka a quien en una ocasión cuando iba saliendo de un centro comercial en San Salvador, un hombre armado la forzó a entrar a un automóvil. Mientras conducía sin rumbo alguno por la capital salvadoreña, le enlistó los lugares que más frecuentaba y luego de olfatearle el cabello, husmear en su bolso y amenazarla de muerte la dejó bajar del coche aterrorizada, pero sin daños físicos.
“Estaba segura de que sería otro número en las estadísticas, otra mujer trans asesinada”, dijo Bianka Rodríguez. Este tipo de tratos y riesgos son a los que se enfrenta la población LGBT+ en El Salvador, en especial la población trans, y es por su labor en esta causa que Bianka se ha convertido en un ícono de admiración entre la comunidad, lo que la lleva hoy a ser galardonada con este premio.

Fuente: https://www.acnur.org/noticias/historia/2019/9/5d814b414/mujer-trans-desafia-el-peligro-al-liderar-la-lucha-por-los-derechos-lgbti.html#_ga=2.235457481.9564044.1568859409-150145941.1568859409