Little Fires Everywhere: explorando la sexualidad en los 90 - El Closet LGBT
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Little Fires Everywhere: explorando la sexualidad en los 90

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Hace algunas semanas Hulu lanzó su nueva serie “limitada” basada en el libro de Celeste Ng titulado Little Fires Everywhere, y aunque la showrunner Liz Tigelaar decidió tomar un rumbo un poco distinto a la novela no puedo negar que las decisiones fueron demasiado certeras; un ejemplo de ello fue el cambio de raza de los personajes Mía y Perl, las nuevas residentes de de Shaker Height, decidiendo mostrarlas como una familia afroamericana.

Gracias al cambio tuvimos una visión más profunda de las clases sociales y raciales en el show. A esto podemos sumarle otras situaciones que nos plantea la serie, como la constante lucha por obtener la custodia del bebé de uno de los personajes llamada May Ling. Creando un conflicto entre los personajes principales interpretados por Kerry Washington y Reese Witherspoon.

No negaré que en los últimos años me he vuelto fan “de hueso colorado” de nuestra querida Reese (aunque todos sus papeles sólo parezca una variante de su personaje Elle Woods en Legally Blonde), y es que no podemos negar que todos parecen ser el mismo, pero en diferentes etapas de su vida: como madre en Big Little Lies o como reportera en The Morning Show, entre otros. Y ahora en este show como una mujer empoderada en la década de los 90, que hará lo que sea por mantener una familia “perfecta” ante los ojos de los demás.

La historia toma lugar en el pequeño pueblo de Ohio, Shaker Heights. La familia Richardson parece llevar una vida perfecta en los suburbios pero la llegada de Mía y Perl Warren está a punto de cambiarla por completo. Elena Richardson (Reese), una madre modelo con un matrimonio envidiable y cuatro hijos modelos -o eso es lo que intenta- decide rentarle una de sus propiedades a las Warren, sin tener la mínima sospecha que con ello encendería el primer fósforo causante del infierno al que más adelante se enfrentaría.

La historia no sólo se centra en la relación entre dos mujeres de distintas clases sociales -y razas-, tratando de convivir de manera saludable en un barrio de Ohio a finales de los años 90. La autora del libro ha declarado que su historia se basa en el conflicto que se deriva del hecho que dos mujeres no se pueden “conectar” de una manera saludable. Elena es rica, inteligente y trabajadora por lo que el estilo de vida de Mía, una artista y fotógrafa independiente parece un poco fuera de lugar, haciendo que siempre la vea como alguien inferior, aunque se niegue a aceptarlo.

La serie intenta mantener la esencia de la novela donde Lexie (la hija mayor de Elena), se percibe a sí misma como más poderosa que Pearl (hija de Mía), utilizando aquella situación a su favor. La fuerte conexión entre Moody (otro de los hijos de Elena), Pearl y el constante conflicto derivado de una relación interracial.

Ahora quiero hablarles de Izzy (la hija menor de Elena), quien a lo largo de la serie nos deja ver los problemas a los que debe enfrentarse al formar parte de una familia que no parece entender la sexualidad como ella la ve. No quiero spoilearlos pero es interesante ver la manera como logran retratar la vida de una adolescente tratando de descubrir su identidad, enfrentándose a problemas que la orillan a seguir viviendo en las sombras por el rechazo, la desaprobación y la falta de tacto de una familia en un intento desesperado por mantener la etiqueta de “familia modelo”

Mientras se desarrolla la historia, nos muestran los pequeños secretos que guardan todos y cada uno de los personajes de la serie; tocando temas de adopción, identidad sexual y racismo. Logrando una interpretación impecable debido a “los puntos de conexión” que la showrunner encontró al divagar en sus próximas experiencias, por ejemplo, su experiencia de adopción. A partir de ella comenzó la búsqueda de escritores que pudieran lograr esa conexión personal con los personajes para entender la experiencia de una mujer de color, madres solteras, padres adoptivos residentes de Ohio.

«Sabía que las cosas iban a cambiar [como resultado de que Mia y Pearl fueran negras], y tenía mis propias ideas sobre cómo cambiarían», dijo, «pero realmente no fue hasta que todas las voces se unieron con el punto de vista de todos de que pudimos realmente entrar y comenzar a reexaminar cada momento”, declaró en una entrevista para el diario The Atlantic.

Fue así como la serie, contando con siete escritores (más grande que el promedio para una serie limitada), logró capturar la esencia de los personajes para mostrar sus historias de forma natural.

Little Fires Everywhere no sólo cuenta las aventuras y desventuras del pequeño pueblo Shaker Heights sino también el dilema de crecer en una familia que no entiende de la diversidad sexual en plenos noventa. Podría contarte más pero prefiero que descubras poco a poco aquellos pequeños fuegos que se van encendiendo por doquier.

La mitad de mi vida la paso creando contenido y escribiendo; la otra mitad haciendo memes. Artista ya no tan frustrado.