Se fue. Así. Sin más. - El Closet LGBT
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Se fue. Así. Sin más.

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Y me dejó aquí, hecho pedazos. Se llevó mi corazón, mi alma, mi autoestima y mi amor propio. Me quitó hasta lo que creía que era inherente a mí mismo. Me dejó solo, totalmente solo.

Estoy a punto de correr e ir a buscarlo, a buscar mis cosas, mi aliento, su cuerpo, mi mente, mi vida, pero sé que lo único que obtendré será rechazo y apatía y no quiero verlo rechazarme, ya sufrí demasiado.

Algo dentro de mí sabe que es el fin, pero todavía me niego en la superficie a dejar de verlo, de abrazarlo, de sentirlo, de besarlo, de amarlo y de hacerle el amor con la energía y química que sólo tenía cuando estábamos juntos. No puedo creer que nada de eso volverá a pasar. ¿Qué hice para merecer esto?

La esperanza muere al último y es lo último que dejaré morir porque en algún momento, no se cuándo ni cómo, pero en algún momento él vendrá a mí y me pedirá que estemos juntos; no quiero estar con nadie más, no quiero dejar de pensarlo ni olvidarlo porque si regresa, ahí estaré dispuesto a perdonarlo para que todo sea como antes, sin importar que él esté con alguien más, yo quiero estar con él.

Hay días que estoy dispuesto a olvidarlo, a sacármelo de mi mente, me siento fuerte y con voluntad para salir adelante y hoy digo ya, te acabaste y hasta aquí llegaste, vete de mi vida…

Pero cuando veo sus fotos, nuestras fotos, las historias, los mensajes que guardo con tanto anhelo; cuando leo sus historias de amor y las promesas que nos hicimos me acuerdo del nombre que le pondríamos a nuestros hijos, en dónde nos compraríamos nuestra primera casa y los 3 perros y gatos que tendríamos. Me acuerdo y quiero tomar el teléfono y marcarle y decirle que lo amo, que no hay día que no lo piense y que deseé estar con él, aunque mi dignidad esté de por medio. Lo único que necesito es estar en sus brazos otra vez.

¡ME LO ENCONTRÉ! Caminando en la misma plaza que yo, sentí que el corazón se me iba a salir del pecho, mi piel se erizó y me tambaleaba el cuerpo, no podía creer que lo estaba viendo y frente a mí. Traté de disimular pero no pude, lo iba a saludar cuando miré su mano… tomada de otra mano… me fui. Corrí.

Todos esos pensamientos que tuve me volvieron, me siento mal, sin ánimos de nada, me cambió y ni siquiera sintió nada al verme. Lo odio. Lo amo.

Hasta aquí llegué, no puedo más necesito un cambio…

~~

Si te has identificado con un poco o mucho de mi escrito y ahora te encuentras bien, felicidades, lo lograste.

Si aún estas ahí y no sabes cómo lograr ese cambio lee esto: agarra las piezas que alguien destrozó, júntalas, pégalas y ámalas; eres el que eres gracias a esos pedazos. Alguna vez estuviste enterx y lo volverás a estar, dispuestx a amar a alguien más y te deseo que al siguiente que le entregues tu ser completo, sea a ti mismo.

Nunca es tarde para reconstruirse sobre todo si a quien encuentras al hacerlo es a una mejor versión de ti mismo.

Altanero, precioso y orgulloso. Cinéfilo, futbolista, gaymer y blogger. Mediocampista de Zorros LGBT.