Palabras que matan: por qué Molotov debería dejar de cantar “P*to” - El Closet LGBT
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Palabras que matan: por qué Molotov debería dejar de cantar “P*to”

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“¿Ustedes se imaginan lo que pasaría si este disco hubiera sido publicado en esta época de la generación de cristal?” decía el tweet que encendió la mecha. El disco en cuestión: ¿Dónde jugarán las niñas?, de la banda mexicana Molotov. Muy pronto, la discusión alcanzó niveles insospechados. Por un lado, los defensores de la agrupación, adjudicándole adjetivos como “frágiles” y “ofendidos” a quienes tomaron postura en contra del mencionado disco. Del otro lado del ring virtual, quienes proclamaban que, en efecto, el disco era cosificador, misógino y altamente violento no solo con las mujeres, sino también con los homosexuales.

¿El resultado? En unas cuantas horas la banda se convirtió en Trending Topic. Así, sin estrenar disco, sin hacer promoción alguna, sin meterse en la polémica. Y no es la primera vez que la agrupación ha estado en la controversia: de hecho, se valieron precisamente de ella para crecer y posicionar su propuesta.

En el año de 1997, Molotov irrumpió en la escena musical ofreciendo material que muchos sin saberlo ansiaban y que atacaba a un nicho específico; una suerte de tierra nueva esperando a ser descubierta. Sin embargo, no se puede dejar de lado que como toda válvula de escape, entrañaba una fuerza que tenía un potencial destructivo.

Basta ver letras como “Quítate que masturbas” (mejor conocida como “Perra Arrabalera”) para darse cuenta de por dónde iba el giro lírico que ofrecía el grupo:

“Contigo yo no siento nada
¡Perra hija de la chingada!
Porque antes estabas delgada,
con los pechos firmes y las nalgas bien paradas,
pero ahora ya estas muy aguada
No hay quien te pele y estas amargada,
Contigo ya no siento nada,
Golfa, golfa interesada,
Perra arrabalera, perra arrabalera
Es una perra arrabalera, perra arrabalera…”

En días en que movimientos como el #MeToo y en el que los diversos feminismos reclaman que las mujeres sean vistas como personas merecedoras de dignidad y respeto, letras así resultan anacrónicas. Tan solo en el primer trimestre de este año, se rompió rércord de violencia contra las mujeres desde que se comenzaron a censarse estos datos en 2015: 964 mujeres asesinadas, de los cuales 244 fueron tipificados como feminicidios según el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Cifras que por sí solas no dicen mucho, pero tienen detrás historias de dolor e impunidad.

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