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Palabras que matan: por qué Molotov debería dejar de cantar “P*to”

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“No somos homofóbicos”

Una de las canciones más controvertidas del grupo ha sido “Puto”. ¿Sería posible que una agrupación este 2020 lanzara una letra así? Acudamos nuevamente a las cifras. En el documento “Violencia extrema. Los asesinatos de personas LGBTTT en México 2013-2018”, publicado por Letra S, podemos encontrar cifras escalofriantes:

“En la administración anterior, en el sexenio del gobierno de Enrique Peña Nieto, al menos 473 personas LGBT fueron asesinadas en México por motivos relacionados a la orientación sexual o a la identidad y expresión de género percibida de las víctimas”.

437 crímenes de odio cometidos contra personas que solo eran ellas mismas. Y perpetradas por personas que crecieron con la idea de que los homosexuales, lesbianas, bisexuales y personas trans eran personas de segunda, de las que se puede hacer chistes, a las que se les puede privar de la vida sin consecuencias. “Matarile al maricón”, diría Molotov.

En una entrevista para el diario El País, un periodista lanzó la pregunta a quemarropa:

“—En ese disco estaba incluída Puto, que fue una canción bastante controvertida y os tildaron de homófobos.
Latinoamérica es toda diferente en cuanto a palabras. Esta canción hablaba de la cobardía, de no ser agachón. Nunca tuvo un sentido homófobo. No era maricón de homosexual, sino de cobarde. En el DVD que sacamos [Desde Rusia con amor (2012)] se explica bastante bien cómo la gente local entendía esta canción. Puto era una de tantas bromas en las que nos jodíamos los unos a los otros con nuestros instrumentos.”

Lo que tal vez nunca terminaron de entender los integrantes de Molotov es que si bien “puto” en su canción tenía el sentido de cobarde, esa acepción desciende precisamente de una visión homofóbica. “Puto” se convirtió en sinónimo de “cobarde” porque alude a un hombre que no puede demostrar su hombría. Un puto es frágil. Un maricón —ese al que darle “matarile”— es un hombre que al parecerse a una mujer, vale menos que otro. Y esto, además de homofóbico, tiene un trasfondo de misoginia.

Pero si yo la he cantado en el antro con mis amigos gays”, tal vez nos decimos muchos de nosotros. Claro. Pero es muy diferente que esa canción la cante alguien gay desde la apropiación y la resignificación a que la cante un hetero para ofender o discriminar. De la misma forma, si un negro le dice «nigga«a otro, lo hace desde su orgullo identitario y como parte de su comunidad. Cosa que un blanco no puede hacer sin tener graves consecuencias. Algo similar pasa con la canción de Molotov.

Históricamente la comunidad LGBTTT+ ya se ha apropiado de palabras que eran ofensivas, como el término “queer”, que se usaba para señalar a los “ratitos”. “Putodebería de ser una palabra nuestra, para mostrar el orgullo de ser quienes somos y no un insulto usado por otros para denigrarnos.

En cuanto a Molotov, un acto de valentía mucho más grande que negar la homofobia que subyace en sus letras sería reconocer que los tiempos han cambiado y dejar de cantar un himno a la violencia. Así ya lo hizo Café Tacvba con su canción “Ingrata”. Y no, no se trata de censura ni de querer borrar de un plumazo nuestra historia. Más bien es aceptar que la historia está adoptando un nuevo rumbo y es preferible sumarse a las nuevas realidades, que continuar en la ceguera voluntaria. Porque las palabras importan. Porque los crímenes de odio en los que se traducen, también.

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