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¡Sí que nos urge un poco más de educación!

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Una de las peores cosas que se nos puede ocurrir hacer en internet es ingresar en el buscador de google “sinónimos de homosexual”, de verdad es increíble la cantidad de respuestas que revela la búsqueda: afeminado, desviado, gay, homosexual, invertido, marica, mariquita, sarasa, sodomita, trolo, mariposa, pluma, puto, queer. La ignorancia se vuelve más que evidente, la confusión de términos, el reemplazo de orientaciones sexuales con insultos, la carga emocional y epistemológica extremamente negativa, la falta de sentido informativo en los resultados, el exceso de tabúes. Insisto, realmente se vuelve evidente el grado de ignorancia que la sociedad promedio posee sobre las orientaciones sexuales y el género.

 

Frases llenas de doble moral como: “Yo estoy a favor del amor, yo no tengo ningún problema con los gays, pero…”, “Los gays no me molestan, pero los que se visten de mujer o las que se visten de hombre sí están enfermos”. Y sin irnos tan lejos, frases que escuchamos dentro de la misma comunidad de diversidad sexual: “Son esos trans que nos hacen quedar a todos como enfermos”. Es realmente penoso darse de frente con una realidad de doble cara. Pero no podemos pedir nada diferente, al cabo el miedo a lo desconocido es 100% natural, 100% humano.

 

Este, sería entonces un nuevo punto de partida: la naturalización de la diversidad sexual, hacer natural, y por ende normal, lo desconocido. Y esto solo podría hacerse mediante la educación. No me refiero únicamente a la educación formal, aquella impartida por profesores en escuelas y colegios. Yo hablo de educación en todas sus formas, autoeducación, educación informal, educación familiar, educación natural…

 

 

Un poco de internet y de libros no nos viene mal. Documentales, reportajes, entrevistas. Los métodos son infinitos. Comenzar a diferenciar entre el “gay” y el “trans”, entre el “transexual” y el “trangénero”, entre la “lesbiana” y la “pansexual”, entre el “gay” y el “anormal” o el “enfermo”, DEFINITIVAMENTE NINGUNO DE ESTOS TÉRMINOS ES UN SINÓNIMO

 

A través de esto no trato de atribuir más carga de la que ya tienen las etiquetas. Para ser honesta, si alguien pregunta si soy lesbiana, siempre he respondido “¡no soporto las etiquetas! Pero si tendría que encapsularme en una, no me da vergüenza decir que me identificaría como pansexual”. Y es que efectivamente, en una medida muy cautelosa, las palabras ayudan a explicar mucho de lo que no podemos comprender por experiencia propia. Debemos ser realistas, es demasiado complicado llegar a entender por completo algo que jamás hemos vivido.

 

Jamás he sentido la incomodidad de vivir en un cuerpo que no es mío, si de cierta manera he llegado a poner en palabras lo que significaría ser “trans” es debido a la poca idea que he tenido la oportunidad de absorber a través de la información disponible. En mi caso, el contacto directo con una amiga que jamás se sintió como un “él” y que clamaba por ser tratada como “ella”. Pero, más allá de eso, tan solo he sido capaz de leer sobre el tema o de ver ciertos reportajes que traten sobre el tema. Lastimosamente la información valiosa es increíblemente escasa.

 

 

He aquí la necesidad de escribir sobre nuestras experiencias, de convertirnos en los actores y veedores del conocimiento nuevo. La diversidad sexual es una materia completamente nueva que intenta salir del tabú, más aún si hablamos de temas relacionados a lo trans. Nadie podrá ser capaz de definir exactamente lo que significa ser transgénero o transexual sino únicamente las personas que han podido pasar por eso. Y aunque parezca poco importante escribir el día a día sobre “¿cómo me siento?”, “¿por qué me siento así?” o “¿cuándo comenzó todo esto”, será esta información la que marque un nuevo paradigma hacia la aceptación de la diversidad sexual. Si tenemos información disponible, si en mi vida no tengo una sola amiga trans, si resulta que mi vecina, 2 de mis 3 amigas, mi profesor, mi hermano, mi jefe, son trans, entonces por supuesto que será más fácil para mí verlo con naturalidad y a su vez, parte de cotidianidad.

 

Claro, no sucederá de un día para el otro. Pero por algo hay que comenzar ¿no?

Desde Ecuador creyendo en el amor, en todos sus colores, en todas sus formas. Activista de pluma, por los derechos de todos y todas. Poeta luchadora de recuerdos cortos y sueños largos.

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