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Moonlight: una historia heterosexualmente gay

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moonlightYa estamos en la época de premios, y probablemente ya habrás escuchado en algún lado sobre la película Moonlight (Luz de Luna en español). Se trata de la historia de Chiron, un afroamericano homosexual, víctima de bullying, hijo de una madre drogadicta, contado en 3 etapas: su infancia, su adolescencia y su adultez.

 

La película ha sido muy bien recibida por la crítica, y sí hay mucho que destacar: el diseño sonoro, la música, la dirección y las actuaciones, particularmente. Sin embargo, hay algo que no se menciona mucho y me gustaría tocar el tema.

 

Por más amor que se le ha puesto a la creación de Moonlight, y por más bien hecha que está la película, no deja de notarse que es un punto de vista heterosexual sobre una historia homosexual.

 

*AVISO: Habrá algunos pequeños spoilers para poder explicar mi punto, pero no considero que arruinen la película.

 

Chiron, como personaje, en todo momento es visto siempre como una víctima. Y está bien, si esa es la historia que se quiere contar, pero debería ser más que solo eso. Toda información, toda circunstancia, todo elemento que se nos presenta es para reforzar esta victimización de Chiron, y lo único que logra es que, en vez de simpatizar con él, simplemente se le tenga lástima. ¿Cómo arreglarlo? Dándole más interacciones con los demás personajes de la historia, sobre todo con su mamá, pero más importante aún, con Juan (su figura paterna) y Kevin (su amor y deseo). A través de esas interacciones podríamos aprender más de Chiron como persona, para tener aún más definida la identidad que está reprimiendo y (en el caso de Kevin) para darle más credibilidad a todo lo que sucederá después.

 

Hablando de Kevin, eso me lleva a los detalles en los que más se nota este ojo heterosexual: los momentos de deseo, de intimidad, de amor, de fantasía y de sexualidad.

 

Moonlight es demasiado tímida (en el mejor de los casos) y enteramente risible (en el peor de ellos) al momento de retratar algunas de estas situaciones. Para ser una película queer, es extraño que la única escena sexual más o menos explícita sea entre un hombre y una mujer, y cuando se trata del protagonista, por el contrario, se vuelve muy puritana la representación. No me malinterpreten, no estoy exigiendo que se muestren gráficamente todos los actos o que llenen la película de sexo, pero si el guión trata como algo fundamental el deseo y descubrimiento sexual de Chiron, ¿por qué tratarlo tan tímidamente? Y esto lo siento más evidente en los primeros momentos del tercer acto (aquí es donde están algunas de esas secuencias que dan risa por no comprender bien cómo funciona el deseo), pero no entraré en detalles para que quien no la ha visto lo descubra por sí mismo.

 

 

¿Vale la pena verla? Por supuesto. Insisto, Moonlight es una muy buena película. A mi me gustó, y tiene sus muchos puntos positivos, y al final la experiencia del cine es personal: tanto puede encantarte, como puedes odiarla, dependiendo de lo vivido. Sin embargo, yo no puedo ignorar estos detalles porque volvemos a lo que muchas películas vienen haciendo desde hace mucho tiempo: a presentar a nuestros personajes gays como víctimas para buscar generar empatía a través de la lástima. No soy de los que piensan que para escribir personajes homosexuales se deba ser homosexual (es una idea ridícula e irreal), pero sin duda sí faltó la experiencia de alguien que haya vivido estas situaciones para agregar ese ingrediente extra de autenticidad que le hace falta a la película.

 

 

 

Realizador audiovisual, gaymer y amante de una buena conversación. Madonnista y Björker. Sobreviviendo entre dramas y comedias. También escribo en fragmentoav.com.

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