De hermana a hermana - El Closet LGBT
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De hermana a hermana

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De chica me decía esta es la forma correcta de andar y de dirigirme a quien tuve delante
De grande me costó a tropiezos poder darme cuenta, que había que volver a ser niña y desenseñarme
¿Cómo callar? ¿Cómo dejar atrás lo que te pega?
Vengo a ofrecerme hoy… Remamos
Kany García

La primera persona que supo que era gay, fue una mujer.

La primera persona que me apoyó incondicionalmente fue una mujer. Y quienes han defendido mi causa abiertamente, en su mayoría han sido mujeres. No puedo concebir mi lucha sin ti, hermana. El año pasado escribí una nota cuyas cifras son igual de impactantes que las de ahora, las mismas que hemos escuchado en las redes y noticieros como si hubiese una necesidad de convencer de lo obvio. Esta ocasión, decidí escribir un llamado, o una carta, si eres como yo de los románticos. Este texto es un llamado a la solidaridad con mis hermanas de camino, y a quienes, a pesar de tener su propia lucha, muchas nos han acompañado en la nuestra y algunas; forman parte de ella también, son doblemente guerreras.

Ojalá existieran cifras para expresar el miedo que una persona puede sentir solo por el hecho de caminar. No existe una cifra que mida el miedo que, así como yo, tu sientes cuando caminas. Hemos normalizado esa inseguridad que nos acompaña a diario, a recibir un insulto por la calle: un “puto” o “maricón” que se equipara al de un “piropo” no solicitado, el acoso cotidiano que a veces ignoramos, otras veces enfrentamos, con dolor sufrimos y que a veces nuestra hermana no puede contar.

Me decepciona saber que entre mis filas se encuentra el eco de aquellos que ven horrorizados una marcha gay, y que replican las convenciones sociales “de lo moralmente aceptable” con el fin de desvirtuar mi lucha. Y sé que sientes lo mismo al saber que hay entre tus filas, hermanas que te señalan por dañar un monumento, sin preguntar cuán herida estás por dentro. Y aún así, tu y yo; seguimos desde nuestras trincheras luchando también por ellos.

Hermana, tengo que serte sincero. Mi lucha activa tiene probablemente menos tiempo que la tuya, y pareciera ser que a pesar formar parte de una minoría; me encuentro en el género favorecido. Si pudiésemos trazar una curva de derechos, probablemente los míos se verían alcanzados exponencialmente rápido a comparación de los largos años de lucha que llevas tú.

Es por ello, por lo que me resulta inconcebible no ser un aliado activo en tu lucha, y aunque no me corresponde marchar en tus filas, pues respeto tu decisión; sí es mi deber gritarte desde el otro lado: “eso mamona!”. No me importa si eres feminista radical, transfeminista, liberal, marxista… pues a ti nunca te importó si era oso, twink, drag o travesti; pues tus divisiones y las mías buscan lo mismo.

Mi lucha no tiene que ser igual a la tuya, a pesar de tener al machismo como un enemigo común. Fuimos víctima de él, yo en el clóset pretendiendo, tú en la casa callada.

Ese machismo recalcitrante que se esconde tras muchas actitudes que allá fuera, e inclusive entre tus filas y las mías; se disfrazan de una broma, o un comentario picarón, o inclusive con un apoyo acompañado de una opinión innecesaria que usualmente va después de: un “pero”, o un: “deberían”, o un: “no es la forma”; como si no hubiésemos ya agotado las opciones políticamente correctas, o como si nuestro grito desesperado debiera ser un susurro que no incomode.

Hermana. Hoy eres mi madre, mi hermana menor o mayor, mi tía, mi abuela, mi amiga o mi hija. Tengo miedo de que el día de mañana solo seas un recuerdo. Pues aquí, hemos perdido ya demasiados a causa del mismo odio por el que podría perderte mañana.

Así como tú me tendiste una mano cuando aquellos me rechazaron, hoy tú tienes lo que necesites de mí. Silencio si así lo pides, que destruya todo si ya no estás, que rechace comentarios de pasillo a manos de quien, por ignorancia, se burlen de lo que con tanta sangre y dolor has luchado. Porque hoy nada me importa más que tenerte aquí conmigo.

De hermana a hermana, no estás sola. Un halo arcoíris te acompaña

Ni una menos, ni una más.

Internacionalista y soñador con los pies en el asfalto. Amante del pop, los juguetes y todo lo que me devuelva la niñez. Fiel creyente en el amor y en Britney Spears.