Coquetea, pero no acoses
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Coquetea, pero no acoses

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Sábado por la noche, saliste con tus amigos a un bar. Pensaste pasar un buen rato, un par de risas y volver con tranquilidad a tu hogar. Pero te encuentras con alguien que tiene en mente otros planes. Comentarios innecesarios y actitudes que exceden el límite aceptable de confianza que puedes tener con un extraño. Esto tiene nombre, se llama acoso.

 

Sea que te ha pasado a ti, a tus amigas y amigos, o alguien que conoces, es la lamentable realidad en nuestras sociedades. Un acoso tan interiorizado que muchos llaman cumplidos, como si pudieran forzarnos a escucharles y corresponder su no deseada atención.

 

Créeme, no es agradable encontrarse con un buitre, “galán”, acosador (o cómo quieras llamarle) cuando saliste solo para divertirte y sin miras a tener ese interés tan incómodo. Por eso, hoy hablaremos de la línea que divide el acoso del coqueteo, una guía interactiva que puede servir a toda persona, hétero u homo, como la etiqueta mínima en la interacción interpersonal. Debo empezar diciendo, sin embargo, que mujeres y hombres viven acoso en diversos espacios, públicos o privados, fruto de una cultura patriarcal.

 

Pero no se espanten, reconocer el problema es un paso para solucionarlo. Así que la próxima vez que salgas de conquista, deberías tener en mente lo básico:

 

  • Primero: Reconoce el espacio en el que te encuentras. El escenario en el que te desenvuelves importa. Mucho. No es lo mismo estar en la calle, el transporte público, el trabajo, la universidad, o en un bar. Por favor, no tomes esto como una justificación para que exista más acoso en espacios como discotecas o centros de diversión. Ten en cuenta el respeto mínimo a las personas en su metro de espacio personal.

 

  • Segundo: Hablemos en confianza. La diferencia primordial entre acoso y coqueteo es la confianza. Ejemplo: ves a una persona que te encantó y le profesas tus intenciones con una frase desagradable y vulgar. ERROR. Si en realidad quieres coquetear con la persona en cuestión, establece un contacto inicial y espera su respuesta. Por favor, ten en mente que esta persona puede negar la interacción, y eso está perfectamente bien, y no puedes obligarle a que corresponda tu atención. Algunos consejos: invítale a bailar, sonríele (de manera no sociópata, por favor), o establece una conversación amigable (no intrusiva).

 

  • Tercero: Un “sí” no es un contrato vinculante. Digamos que esta persona aceptó tu invitación para bailar, un trago, o empezaron a conversar. Vas por buen camino, pero debes saber que la persona de tu interés puede terminar la interacción en cuestión en cualquier momento y sin previo aviso. Más allá de un ego lastimado, no tendrás lesiones graves. Así te encuentres en un bar de solteros y ya hayan empezado a hablar, esta persona puede que no encuentre interés en seguir coqueteando. Una sonrisa no es una invitación a su cama.

 

  • Cuarto: Espacio P E R S O N A L. Las culturas latinas no entienden mucho el concepto de “metro cuadrado de espacio personal”, así que, si te interesa una persona de otro país, como Japón o Alemania, deberías considerar tener respeto por su espacio. Coquetear significa tantear el terreno y ver si la otra persona corresponde tus avances. Ejemplo: estás bailando con esta persona, y le lames la oreja. ACOSO. No puedes traspasar el límite de confianza que una persona te otorga.

 

  • Quinto: Honestidad. Nadie te va a recriminar si solo quieres algo pasajero, físico y pasional. Pero debes ser honesto. Siempre. Es una terrible falta utilizar palabrerías baratas para solo usar a una persona. Sé claro con tus intenciones y deja que la persona que te atrajo lo sepa para que pueda decidir libremente si acepta o no tu cortejo.

 

Reitero, estas son las reglas básicas de la etiqueta interpersonal. Depende de cada uno de nosotros detener el acoso, así que, si tú sabes de alguien que tenga problemas en diferenciar el coqueteo con un vulgar acoso, puedes compartirle esta lista tan informativa. Y ayudarle a educarse.

 

Feminista ecuatoriano que ve el mundo no como es, sino como debería ser: un lugar de igualdad, amor y mucha comida.

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