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Salud mental y suicidio en Argentina

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Como parte de una colobaroación realizada con la Asociación Civil El Clóset LGBT, Cintia de Castro, de nacionalidad argentina, realizó una serie de artículos sobre la realidad de la diversidad sexo-genérica en su país natal. A continuación, te presentamos parte de su investigación:

Entre los problemas de salud mental más frecuentes en la población adolescente LGBTTTIQ+ encontramos: depresión, ansiedad, pánico, sensación de aislamiento vinculada a la exclusión y baja autoestima. Aunque estas problemáticas pueden ser comunes a todas las adolescencias, las vulnerabilidades de los adolescentes de la colectividad tienen una incidencia específica. De acuerdo con la OMS, la tasa de suicidio ha tenido un crecimiento progresivo, aumentando un 60% en los últimos cincuenta años. Ese incremento ha sido aún más pronunciado entre los jóvenes.

Debemos tener en cuenta que, si bien las adolescentes son las que cometen más intentos, son los adolescentes varones quienes contribuyen principalmente al aumento de la cifra. En Argentina, la mortalidad por suicidios en adolescentes creció más del 100% desde los primeros años de la década de 1990, convirtiéndose en la actualidad en la segunda causa de defunción en la franja etaria de 10 a 19 años, teniendo en cuenta que la tasa de suicidio en jóvenes LGBTTTIQ+ es cuatro veces mayor que en el resto de la población. Es decir que, los jóvenes de la comunidad son cuatro veces más propensos a suicidarse que sus pares heterosexuales y la cifra aumenta al doble si existe rechazo familiar.

Por su parte, la OPS señaló que la orientación sexual quizá también esté relacionada con un mayor riesgo de suicidio entre adolescentes. De acuerdo con sus datos, las estimaciones de la prevalencia del suicidio entre los jóvenes gays y lesbianas varían de 2,5% a 30,0%. Los factores que pueden contribuir al intento de suicidio en adolescentes LGBTTTIQ+ incluyen la discriminación, el estrés en las relaciones interpersonales, el consumo problemático de sustancias y la falta de fuentes de apoyo.

76 países tienen leyes que penalizan y acosa a las personas por su orientación sexual e identidad de género

60 países han prohibido la discriminación por motivos de orientación sexual en el empleo, en las últimas dos décadas

40 países han despenalizado las relaciones consensuadas entre adultos del mismo sexo, en las dos últimas décadas

5 países tienen pena de muerte por relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo

Debemos mencionar y recordar los homicidios de Pamela Macedo Panduro, Angie Velázquez Ramírez, Brandy Bardales Sangama y Damaris Becerra Jurado, mujeres trans privadas de su libertad, las cuales murieron por las condiciones de detención en las que se encontraban, por no recibir la alimentación correspondiente a su estado de salud, ni la atención médica acorde a las enfermedades crónicas que padecían.

En el 2017, Ayelén Gómez, mujer trans, fue encontrada violada y golpeada, quien años antes había denunciado que un policía la violó y otro la forzó a practicarle sexo oral tras haber sido detenida. Tanto la parte policial, como los medios de comunicación, no respetaron su identidad de género. Lo mismo que sucedió con Charly Guerrero, varón trans, que fue asesinado al salir de su casa a comprar azúcar para el desayuno.

En Neuquén, en 2015, falleció Camila, una joven de 16 años, según informó la directora de Diversidad Sexual del municipio. La adolescente habría tomado la decisión de suicidarse porque sufría “discriminación en el ámbito social y escolar”. Perteneciente al colectivo LGBT, su madre y sus hermanas sabían de su orientación sexual, pero no era el caso con su padre. La mamá contó que Camila sufría algunos altibajos emocionales, ya que en el ambiente escolar y social la dejaban de lado, la aislaban y sufría de bullying, donde ella cree que fue un todo lo que la llevó a la decisión final.

Por: Cintia de Castro 

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