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Capitalismo LGBTQ y el nuevo comercial de Sprite Argentina

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“ORGULLO: Lo que sentís cuando alguien que querés elige ser feliz”.

Han tenido esa sensación, ¿no? Al pasar por la calle en el mes de junio y ver la propaganda de Burger King toda colorida o los Doritos Rainbow. Sí, muy pride, mucho orgullo, pero acabando el mes, el arcoiris desaparece, todo vuelve a la “normalidad”, a esconderse hasta el otro año, hasta el otro junio.

Sí, corporaciones, capitalismo. “Rainbow is the new marketing strategy”. “Se suben al tren para quedar bien”.

Y luego los contingentes de marcas y empresas salen primero en las Marchas del Orgullo, con su logo en una lona gigante, globos enormes, cientos de playeras. ¿Publicidad? ¿Están viendo a la población LGBTQ como un comprador más?

Sí, seguro que sí. Son empresas, y viven de vender y venderse. Pero es interesante que ahora el arcoiris forme parte de su mercado, que comiencen a tomar en cuenta a una población que históricamente ha sido invisibilizada y discriminada. ¿Eso significa que con poner caminitos de arcoiris en la pantalla de Uber resolverá la homofobia? Por supuesto que no.

Pero imaginen lo que ha de ser para la gente homofóbica encontrarse rodeada de arcoiris e inclusión, así sea nada más en Junio.

Les irrita, les desconcierta. Lo sé porque a inicios de Junio, en donde yo trabajo, pusieron stickers formando caminos de arcoiris a la entrada de los diferentes pisos de las oficinas de la compañía.

Pasó el mes, pero los stickers se quedaron ahí. ¿Pueden creer que un compañero subió a Recursos Humanos a recordarles que ya había acabado Junio, por si se les había olvidado quitar los arcoiris de la entrada? El valor, caramba.

Sí, la visibilidad descoloca a la gente homofóbica. Por eso es que es importante. Las empresas están vendiéndose con la cara de inclusión, y es porque el mundo va para allá. El capitalismo siempre cae de pie. ¿Nos están usando para vender? Sí, quizá. Y nosotros les estamos utilizando para que nos vean.

Cambiar la sociedad cuesta, pero de a poco nos hemos construido espacios. ¿Se imaginan trabajar en una oficina donde haya gente con un gafete con los colores de la bandera arcoiris? ¿O que en el concurso de ofrendas un grupo de gente ponga una dedicada a figuras LGBTQ de México? “LGBT+ hasta la muerte”.

Así se llamó nuestra ofrenda, y así decía un letrero para que la gente que pasara viera qué había ahí. Hace años era impensable, pero hoy está sucediendo.

Que habrá marcas que se pinten de arcoiris sin hacer mucho por sus empleados LGBTQ, sí, desgraciadamente también. Hay mucho por hacer y nunca hemos insinuado otra cosa. Pero a veces me quito los lentes del cinismo, y celebro cada pequeño paso que se da a la visibilidad. La gente era golpeada por policías en las primeras Marchas del Orgullo en México, y este año hubo tanta asistencia que se decía que los carros alegóricos se quedaron detenidos por falta de espacio. El mundo cambia, y se nota.

Todo esto vino a mi mente, gente querida, por el nuevo comercial de Sprite Argentina. En el país cuyo presidente electo tiene un hijo drag queen, salió ayer 1° de Noviembre un bellísimo comercial reflejando una sociedad que ya nos urge que llegue. En noventa segundos vemos a gente LGBTQ prepararse para ir a una Marcha del Orgullo, con el fondo musical de “You’ll never walk alone”. Pero en este video, no están preparándose solxs: su familia está acompañándoles. Hermanas, hermanos, tíos, abuelas, ¿primas, sobrinas? Padres. Madres. Arropando, acompañando, celebrando.

Tengo media hora de haber visto este comercial y ya lo adoro. Sí, la visibilidad que dan las marcas puede ayudar a crear espacios, pero aún necesitamos a la familia. Necesitamos que la familia comprenda, que tenga empatía, que entienda nuestras diferencias. Necesitamos hogares que sean espacios de inclusión, de amor, de cariño. Sí, amor. No sólo el amor entre pareja es importante. Necesitamos dejar de temer expresarnos, hablar de cómo nos sentimos. Necesitamos un lugar donde no escondernos, un hogar seguro. Queremos nos miren y sientan orgullo de lo que somos.

Tolkiendili y Voluntario. Mis ambiciones son volver al Wacken, aprender a hacer tortillas a mano, y normalizar la compra de libros aunque tenga otros sin abrir.