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4 casos de discriminación en Argentina en 2018

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Como parte de una colobaroación realizada con la Asociación Civil El Clóset LGBT, Cintia de Castro, de nacionalidad argentina, realizó una serie de artículos sobre la realidad de la diversidad sexo-genérica en su país natal. A continuación, te presentamos parte de su investigación:

La discriminación por orientación sexual, expresión e identidad de género puede definirse como el rechazo, la exclusión y la estigmatización de una persona o grupo por parecer o ser gay, lesbiana, bisexual, trans y/o intersex, donde puede traducirse en formas de intimidación y violencia que abarcan desde un comentario agresivo en la vía pública, el acoso escolar y el laboral, hasta el homicidio, femicidio o travesticidio, denominados por el marco legal argentino como “crímenes de odio”. 

Discriminación en el transporte público

Una de las tantas víctimas de discriminación fue Emanuel Moyano, cuando él y su amigo intentaron tomar un colectivo de la línea 168 para regresar a sus casas; al anunciar su destino y decirle que se había olvidado su carné de discapacidad ,el chofer respondió que no. Se rió y le dijo “¿Vos discapacitado de qué?, Mirá de dónde venís”. Los chicos estaban en frente del boliche gay Plop, le dijo que se bajaran porque él no lo iba a llevar a ningún lugar. «Bajate ya del colectivo. Encima de gay, discapacitado. Podés creer”, dijo», indicó Emanuel.

El joven se puso incómodo. Quería bajarse para no demorar a los pasajeros, pero la gente empezó a gritar que no se bajara porque el chofer lo estaba discriminando. «Enceguecido con un capricho homofóbico, el chofer de la línea 168 paró el colectivo y se rehusó a continuar con el recorrido hasta que no me baraja».

Los pasajeros grabaron lo que pasó durante esos minutos. El chofer se puso nervioso, empezó a insultarlos a todos y apagó el motor. Los dejó encerrados mientras les decía que no iba a mover el colectivo hasta que se bajara Emanuel. «Todos trataron de buscar una solución. Ofrecieron pagarme el pasaje. Una mujer que tenía una SUBE de más me la regaló para ver si así entraba en razón. Mientras tanto él me decía: Es culpa tuya gay discapacitado, mirá lo que hacés'», recordó el joven. Después de que se hizo público el hecho, Emanuel denunció a Benítez en el Instituto Contra la Discriminación (ICD) de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad donde se tomó cartas en el asunto y suspendieron al chofer de apellido Benítez. La Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) también suspendió por 30 días su licencia del colectivero de la línea 168. El organismo reveló que tras la sanción «comienza una investigación que comprende la evaluación psicofísica para determinar si el conductor se encuentra en condiciones de realizar su oficio de manera responsable».

 

El asesinato de Diana Sacayán

El 11 de octubre de 2015, Sacayán fue hallada muerta en su casa del barrio porteño de Flores. La maniataron, la acuchillaron y después la taparon con un colchón. Fue asesinada «con ferocidad», según el perito que realizó la autopsia. Por primera vez en junio del 2018, la Justicia argentina reconoció que el asesinato de esta líder del movimiento LGBTIQ fue «un crimen de odio a la identidad travesti». A Diana Sacayán la mataron de 13 puñaladas por travesti, así lo entendió el Tribunal Oral 4 de Buenos Aires en una sentencia inédita en la que condenó a cadena perpetua a Gabriel Marino por «homicidio calificado por odio de género». Gabriel Marino, de 25 años, llegó al juicio acusado por «homicidio triplemente agravado por haber sido ejecutado mediando violencia de género, por odio a la identidad de género y con alevosía, en concurso ideal por robo». Los jueces consideraron probada su participación en el asesinato, que perpetró con 23 años.

 

Agresión en restaurante

El domingo 21 de octubre de 2018, a las 23h00, Tomás y Joaco, estaban cenando en la pizzería ‘Academia della Pizza’ del barrio de Palermo, en Ciudad de Buenos Aires. Estaban sentados juntos del mismo lado de la mesa, cuando el encargado les dijo: “Este es un lugar de familia, así que les pido por favor que se comporten”. Ellos le respondieron “Nosotros también somos familia” y se fueron del local.

A una cuadra y media de la pizzería, el encargado, un lavacopas y el mozo que los había atendido atacaron a los jóvenes, les pegaron en la cara y en la espalda, presentando diversas lesiones. Los agresores dijeron que los habían ido a buscar para que pagaran la cuenta, no les aceptaron pago en tarjeta así que los “escoltaron” hasta el cajero automático.

“Íbamos caminando adelante y ellos desde atrás nos gritaban ‘putitos de mierda’, ‘chúpense la pij* si quieren, pero en mi pizzería compórtense’”, cuenta uno de los jóvenes agredidos.

Tomás Rodríguez de 22 años cuenta: “Lo que más nos quedó de toda la secuencia es el odio en las caras, lo que nos decían, en como lo expresaban, en como seguían amenazando que nos iban a pegar de nuevo”.

Luego de pagarles los agresores les seguían gritando “no vuelvan más”, mientras Tomás y Joaco Guevara de 21 años se dirigían a la comisaría nº 23 del barrio de Palermo a radicar la denuncia.

 

El ataque a Gabriel Montaño

En marzo de 2018, Gabriel Montaño volvía a su casa de Rapsodia, un boliche gay, caminando con un amigo. Allí se cruzaron con tres chicos y uno de ellos comenta, en voz alta y en la cara de Gabriel:

– Mirá a esos putos de mierda.

– Si soy puto o no a vos no te pido nada, le contestó Gabriel.

Antes de que pudiera seguir hablando, el agresor le estampó una piedra en la cara, arrancándole el ojo en el momento. “Los médicos nos dijeron que el ojo le estalló allí mismo con el piedrazo. Que cuando llegó al Hospital tenía solo la cavidad”, contó a presentes su hermana, Paula. Después del ataque, el agresor y sus amigos salieron corriendo. Unos chicos que venían caminando detrás y vieron todo, salieron a perseguirlos, pero cuando los alcanzaron también fueron golpeados. Los agresores lograron escaparse.

La denuncia fue radicada en la Comisaría Segunda y en el Juzgado 5. “La Policía se empezó a mover cuando la cosa se hizo pública. Si no a mi madre le decían que no hiciera mucho lío, que podía ser peligroso o podía hacer que el agresor se escapara de la provincia. Pero no hay que tener miedo y hay que denunciar estas cosas para que no pasen más”, agregó Paula, la hermana de Gabriel.

 

Estos testimonios fueron reportados por la Federación Argentina LGBT, un trabajo realizado por el Observatorio Nacional de crímenes de odio junto con la Defensoría del pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y las Asociaciones de Travestis, Transgéneros y Transexuales.

Éstos son algunos de los muchos casos que siguen ocurriendo en diferentes partes de la Argentina, donde la justicia a veces actúa y otras no, aunque las leyes de antidiscriminación y derechos humanos amparen a las víctimas. Entonces, la pregunta es ¿por qué siguen ocurriendo los crímenes de odio y la discriminación? ¿por qué la mayoría de los responsables de dichos crímenes salen impunes? Estos actos están marcados por la saña y un nivel de violencia es sumamente alto, violando todos los derechos de las víctimas. Después de 8 años de trabajo sobre la discriminación, tratando de promover la igualdad y el respeto a la comunidad LGBTTTIQ+, parte de la sociedad sigue siendo violenta.

Hoy en día, a pesar de todo, se sigue luchando para que el país alcance la igualdad y se respeten a todos los Argentinos, que las personas de la comunidad LGBTTTIQ+ dejen de ser la parte vulnerable de la sociedad y que, promoviendo la educación, el respeto y la aceptación, algún dia ésto cambie y las personas de la comunidad ya no tengan que ser humilladas o asesinadas.

Por eso, como parte de la sociedad, debemos alzar la voz ante la intolerancia, los maltratos e incluso la violencia, que limite las oportunidades de otros seres humanos, ya sea por su género, condición u orientación sexual; es de suma importancia que por mas que no nos pase a nosotros mismos, seamos empáticos y ayudemos a concientizar a los que nos rodean, que no nos sumemos a las bromas y/o comentarios hirientes que escuchamos, sino pongamos un límite explicando que ESTÁ MAL y que se provoca un daño. Que si sabemos de alguien que sufra violencia lo denunciemos, sin tener que callar de lo que somos testigos ni ser indiferentes, tenemos que contribuir a la eliminación de la discriminación para poder lograr que ya no se viole el derecho a la vida, que no sufran violencia física o verbal, que no nos demos cuenta de la injusticia y se actúe ya tarde cuando falta su plato en la mesa de su familia o que su sufrimiento sirva de ejemplo para que nos demos cuenta que lo que sucedió no es lo correcto.

La educación será el punto de partida más importante para poder saber y comprender que todos somos diferentes en forma pero iguales en derechos.

Por: Cintia de Castro 

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