Los papás con hijos LGBT también salimos del clóset
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Fuera del clóset

Los papás con hijos LGBT también salimos del clóset

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Yo creo que los padres también  necesitamos salir del clóset, ser tan valientes como lo son nuestros hijos y ser para la sociedad un ejemplo de respeto, amor y tolerancia, esta es parte de mi historia y el día que me gradué junto con mi hijo gay…

 

Cuando mi hijo estaba por terminar la Preparatoria, un poco después de que salió del clóset y que yo asimilaba las cosas, se acercaba la fiesta de graduación, esa fecha tan esperada por muchos para bajar las escaleras del brazo del novio, la novia, la mamá, el papá o de alguna persona especial. Mi hijo en ese entonces tenía pareja y en mi casa lo queríamos mucho. Para mí, en lo personal se sumaba como otro de mis hijos y aunque al día de hoy ya no son pareja, siempre le tendré un cariño muy especial.

La primera vez que mi hijo me dijo “Mamá, quiero salir del brazo de mi novio y bailar el vals con él, en la fiesta de graduación”, el primer sentimiento que me vino a la mente fue de miedo, ese pavor que sentimos las madres de que algo pueda dañar a nuestros hijos, y en mi mente un sinfín de Qué va a pasar si… Esa vez le dije, «Yo no tengo problema por eso, pero no me gustaría que cualquier persona les arruinara la noche». Entonces ellos decidieron comprarse sus camisas y sus corbatas iguales, los dos estaban emocionados esperando a que llegara ese día. Mientras yo, entre mi miedo y la emoción también lo estaba ansiando.

La fecha llegó y entonces mi hijo me dijo, “Mamá, estoy seguro de querer hacer esto, de que salgamos los dos del brazo porque es lo que siento hacer y ya no quiero tener que esconderme de nadie”, en ese momento, mire a mi hijo y le dije, “Tengo miedo, miedo de que alguien te vaya a decir algo, de que te griten cosas o te insulten, tengo miedo de la forma en que yo misma pueda reaccionar ante una situación así”, entonces él me miró de frente y me dijo:“Mamá, hoy es un día muy importante en mi vida y las personas que quiero están aquí conmigo, no me importa lo que la gente quiera decir o gritar, yo solo tendré oídos para lo que tú y mis hermanos me quieran decir, solo escucharé sus voces, soy feliz y si tú y mis hermanos me aceptan no necesito nada más”, cuando escuché sus palabras, con la voz entre cortada solo pude decirle, “Si estás seguro de hacerlo, hazlo. Yo te apoyo”, entonces tomó el brazo de su novio y se formaron para esperar que anunciaran sus nombres.

Después de una larga espera (que me pareció una eternidad), el micrófono anunció al graduado “César Iván” acompañado de (y se hizo una pausa). Supongo que fue porque no sabían cómo anunciarlo, “novio”, “pareja”, etc., (aunque confieso que me hubiera encantado ver la cara del señor que leyó esa noche los nombres), finalmente dijo: “Del Sr. Israel”. En ese momento sentí que el tiempo se detuvo, ante un gran silencio en el salón, los vi caminar yo solo quería ver la felicidad en la mirada de mi hijo, entonces sus amigos empezaron a aplaudir y fue el regalo más hermoso que recibí esa noche, esos aplausos de respeto, que al final les dimos muchas personas, mi hijo volteó a verme y con la mirada me dijo “Gracias, solo los escucho a ustedes”. Después de eso bailaron el vals, y algunos de mis amigos que no sabían que mi hijo era gay, se enteraron en ese momento, al llegar a la mesa, los felicitaron a los dos y el resto ¡Fue una velada increíble para todos!

Esa noche yo también me gradué como mamá, esas palabras que mi hijo grabó en mi corazón antes de salir al salón, son las que me han dado desde entonces la valentía y el ejemplo para caminar orgullosamente a su lado, sin que tenga que esconder su amor por nadie.

Inesperadamente esta misma historia la reviví hace poco en la graduación de la misma preparatoria seis años después, en la graduación de mi segundo hijo. Esa noche esperaba nombrar a mi hijo, quien iba acompañado por su linda novia. En ese momento, algo inesperado robó mi atención, escuche en el micrófono el nombre de “Lemmuel” un nombre poco común, acompañado de “Felipe”, en ese instante todo se revivió en mi mente y en mi corazón, solo que ahora, de una forma muy diferente y especial. Recuerdo que me dirigí a las escaleras donde estaban bajando esos chicos, les aplaudía y les tomaba fotografías. Estaba volviendo a ver aquella escena de amor y emoción de un amor de preparatoria que había vivido años atrás con mi primer hijo. Aún no terminaba mi emoción, cuando escucho el nombre de mi hijo y su novia ¡La vida me estaba regalando dos cosas maravillosas en ese momento!

Cuando llegó el momento del vals, solo tenía ojos para mi hijo, su novia y estos dos chicos. Y puedo decir que no pude notar una diferencia entre ambas parejas. Mi hijo miraba a su novia con una gran ternura y ella con tanto amor, a lado de ellos, este par de chicos emocionados y con esa mirada de complicidad y amor sincero. Esa noche al igual que hacía 6 años, lo único que pude ver en los ojos de todos ellos era AMOR, uno tan auténtico que los llevó a atreverse a SER FELICES.

 

 

 

 

"Una mamá fuera de lo normal. Divertida, extrovertida y arriesgada. Ama la diversidad con toda la tonalidad de colores que representa. Una mamá de textbook del siglo XXI". ¡Eso es lo que dice mi hijo gay!

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