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«Me dijeron que era demasiado feo para ser gay»

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Cuerpos de impacto, sonrisas perfectas, cabellera abundante, piel de porcelana y ni un gramo de grasa corporal. Esas son características del “cuerpo perfecto” que por muchos años nos han vendido los medios, y cuando se trata de la comunidad LGBT, la cosa se pone más seria. Al grado de hacernos sentir que no merecemos el mismo cariño, atención o trato por el simple hecho de no tener un six pack, piernas torneadas o “brazotes”.

La presión a la que nos tenemos que enfrentar dentro de la comunidad por tratar de tener ciertas cualidades es mucha. Por eso me da risa cuando personas dicen que ser gay es una elección, ¿de verdad creen que elegiría vivir en una comunidad con tanta presión de por medio? ¡Aguas! No estoy diciendo que no sea feliz al formar parte de la comunidad, al contrario, estoy orgulloso y no lo cambiaría por nada. Pero lo que creo que sí podemos cambiar es el estereotipo de la persona ideal, porque no, eso no existe.

Aunque mucho se habla de otros problemas dentro de la comunidad, es muy cierto que pocas veces se toma con seriedad el gran efecto que este caso en específico puede traer. Pues en la actualidad los hombres homosexuales reciben poca atención cuando se trata de problemas de salud, como los trastornos alimenticios y otras preocupaciones sobre la imagen corporal. Sin embargo, la presión está ahí, pues la perfección en la cultura occidental es musculatura y cero grasa corporal.

Una investigación realizada por The Conservator el año pasado mostró que la presión social por tener el cuerpo perfecto está relacionada con depresión, ansiedad y hasta suicidio. El estudio realizado en la Universidad de Dalhousie, exploró cómo la cultura influye en la forma que los hombres homosexuales piensan sobre la comida y sus cuerpos, a través de un proceso llamado Photovoice, una metodología de investigación en donde se envían fotos de los participantes. Nueve hombres fotografiaron varios aspectos de sus vidas en relación con sus experiencias con la comida, la imagen corporal y la salud. Guiados por sus fotos, hablaron sobre sus luchas con la imagen corporal y las estrategias que los ayudaron a superar los problemas de salud negativos asociados con el intento de tener el cuerpo «perfecto».

Los participantes del estudio confesaron que en muchas ocasiones se han alejado de cualquier encuentro sexual por el estigma y miedo al rechazo a sus cuerpos. Pareciera que el ser gordo o tener unas lonjitas es sinónimo de soledad, en una sociedad guiada por los estándares -erróneamente- enseñados por los medios.

No a todos nos es tan fácil el aprender a aceptar nuestro cuerpo con las cicatrices, imperfecciones y características únicas. El caso de Jakeb Bradea es un ejemplo de lo cruel que podemos llegar a ser como comunidad, “Eres demasiado feo para ser gay”, fue el comentario que recibió en un bar.

Eso llevo a que Jakeb comenzará a consumir esteroides, que en muchas ocasiones se pueden usar incorrectamente para aumentar masa muscular. «Llegué a un cierto peso simplemente haciendo ejercicio, pero no pude crecer más, y pensé que necesitaba ser más grande», dice.

Por ende, generó que los esteroides se volvieran una adicción para él. Llevándolo a su segunda experiencia cercana a la muerte -después de consumirlos por años- sufriendo insuficiencia cardíaca. «No podía respirar, no podía dormir, estaba a días de morir», dice. «El cardiólogo dijo que si me hubiera aplicado una inyección más o hubiera ido al gimnasio varias veces más, me habría muerto». Jakeb ha dejado de consumir esteroides pero los daños que estos le dejaron lo acompañarán toda la vida. “No vale la pena”, añadió.

Afortunadamente Jakeb tuvo una segunda oportunidad la cual le ha hecho entender que la belleza viene en todas formas, pesos y alturas. Muchas historias como la de él han aparecido últimamente en internet con el fin de hacer entender a la sociedad que no está bien creer que un cuerpo perfecto debe de ser de cierta forma, pero desafortunadamente no todas tienen un desenlace como la de él.

Es momento de cambiar nuestra forma de pensar y comenzar a amarnos como somos. No hay un cuerpo Perfecto. Todos somos distintos y somos perfectos a nuestra manera. Una vez que aprendamos eso la mentalidad y las actitudes cambiarán.

La mitad de mi vida la paso creando contenido y escribiendo; la otra mitad haciendo memes. Artista ya no tan frustrado.