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«¡Grita Xavier, grita!»… #JusteLaFinDuMonde, su última joya en francés

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Tenía meses esperando el estreno de la más reciente película del que se ha vuelto uno de mis directores favoritos, y por fin ayer me encontré cara a cara con Juste la Fin Du Monde.

Sí, lo sé. Ya ha pasado más de un mes desde que el film llegó a Latinoamérica(incluso en Canadá y Francia ya está en formato Bluray y DVD), pero últimamente no soy de los que corren al cine para ser de los primeros en ver lo nuevo de la cartelera.

Xavier Dolan, mi querido l’Enfant Terrible no decepciona(¡Jamás lo hace!), pero eso sí, desespera y muchísimo (a propósito).

Basada en la obra teatral de Jean-Luc Lagarce, la película es un completo manojo de nervios de inicio a fin y el último eslabón del trabajo que para mi, (teoría personal) refleja la despedida por la puerta grande (¡Vaya elenco de primer nivel!) de las historias llenas de matices personales y la intimidad a la que el canadiense nos tiene acostumbrados (éste es su ultimo largometraje enteramente en francés, el director se lanzará próximamente con todo al mercado anglo).

Para empezar, si no han visto ninguno de los trabajos anteriores de Xavier, déjenme decirles que es una pésima idea comenzar con éste.

Si decides hacerlo, estoy casi seguro que lo odiaras.

¿La primicia de la historia? El reencuentro de una familia disfuncional.

Nuestro protagonista es Louis, un joven escritor de 32, abiertamente gay, que lleva 12 largos años sin ver a ningún familiar, sólo comunicándose con ellos a través de postales. Cabe señalar que su orientación es conocida y totalmente aceptada por su núcleo desde antes de irse de casa.

Vaya, en un film de Xavier siempre vamos a encontrarnos con un basto y diverso grupo de personas, entre ellos representantes LGBT (recordemos que Dolan es gay y busca dejar plasmada su esencia en cada uno de sus trabajos) pero la sexualidad de sus personajes nunca han sido el conflicto o eje central de la trama, pero sí una característica muy importante para la misma.

Junto a Louis (Gaspard Ulliel), estarán su madre interpretada por Nathalie Baye, su hermana menor Suzzane (Lea Seydeoux) a quien apenas recuerda, su hermano mayor Antoine (Vincent Cassel) y la esposa de éste, la muy sumisa Catherine, dándole vida una correcta Marion Cotillard.

Gritos, gritos y más gritos…

Así nos recibe el peculiar grupo cuando cruzamos esa puerta junto al protagonista, dándonos la sensación que entramos a una especie de reunión de neuróticos anónimos, antes que a un hogar donde todos comparten la misma sangre.

La evolución en el cine del realizador canadiense es muy notoria; una fotografía bellísima y una sobre explotación de sus actores sacándoles jugo a más no poder poniéndoles la cámara prácticamente encima, siendo muy incisivo y dejándonos ver hasta el mínimo detalle de sus rostros.

Las secuencias musicales no pueden faltar, ya son un sello distintivo de Xavier y ésta vez nos regala tres; la primera arrancando el film con «Home is Where it’s Hurts» (¡Qué canción, qué secuencia!) pasando por el electro dance con la mítica «Dragostea Din Tei» de la desaparecida banda O-Zone y la última con «Une Miss S’immisce» que adorna una escena llena de pasión adolescente entre un jovencisimo Louis y su amado Pierre.

Sí, sin duda alguna Xavier Dolan lo hace de nuevo.

No es más que el Fin del Mundo/Sólo el Fin del Mundo (Latinoamérica/España)es el eslabón faltante del circulo iniciado en J’ai tué ma mère (Yo maté a mi madre).

Como lo dije arriba, si nunca has visto una película de éste director, recorre su filmografía antes (¡Vale la pena, se los aseguro!), de otra manera podrías pensar: «¿Qué mierda estoy viendo?»

Dolan logra su objetivo y sin que te des cuenta sólo hasta llegar al final (si es que llegas, claro, y no te arrancas los cabellos a media película y la dejas de ver, y lo digo de la forma más positiva posible) concluyes en que te usó, te metió al film y te convirtió en un personaje más al punto de asquearte.

Para amarla, definitivamente debes odiarla y aborrecerla, es la única forma de conectarte con ella y entenderla.

No me mal interpreten, no estoy diciendo que es mala, todo lo contrario, ¡Es buenísima!

Pero el canadiense es tan intenso a nivel psicológico al momento de contar sus historias, que si no lo conoces, podría llegar a confundirte un poco su narración.

Xavier no hace cine para agradar a la gente, mucho menos para vender; él lo ha dicho, es como una necesidad de vomitar lo que tiene que decirle al mundo. Si te gusta bien, si no, también.

La única condición es entender sus razones, porque sí, el odio (¿o fastidio?)a últimas es un sentimiento (y la indiferencia no) y si él logra nacer eso en ti, entonces su propósito como cineasta tuvo efecto(y más con «Juste la fin…»). Él confía tanto en su publico que nos deja sacar nuestras propias conclusiones sin caer en la pretensión.

Eso si, al terminar de verla te sientes cansado, hastiado y aliviado porque llegaron los créditos.

Es una catarsis completa y cada uno de los personajes son un verdadera piedra en el hígado por diferentes razones.

Los actores, los cinco están perfectos en su papel.

Vincent Cassel, …¡Realmente tenía ganas de darle un golpe directo a la nariz!

Gaspard Ulliel, hace de Louis alguien debil en carácter pero fuerte por las decisiones que toma (y las que no toma).

Como realizador, nuestro joven cineasta llena sus largometrajes de close-ups que te acosan, te sientes incomodo, te encierran; es una manera de involucrar a su publico en la historia, muy parecido a lo que hizo con Mommy (2014) al grabarla en un claustrofobico formato 1:1.

Maravillosamente logra que las cámaras y encuadres sean un personaje y no simples herramientas de trabajo.

En conclusión, me encantó porque me asqueo al punto de pensar: «¡Qué bueno que ya termino!».

No por nada recibió siete minutos de aplausos ininterrumpidos en el pasado festival de Cannes.

Una joya que no todos tendrán ganas de guardarla en su memoria, pero a ultimas una joya. La más inusual e incomprendida de su repertorio.

Para finalizar te dejo la secuencia donde Pierre y Louis dan paso a su amor en uno de los momentos climax.

Y tú, ¿Qué harías si una tranquila visita familiar se convierte de pronto en la última de tu vida?

 

https://www.youtube.com/watch?v=zUJe9gtUYt8

Cinéfilo, lector compulsivo. Creo que en éste mundo lleno de guerra, cualquier demostración de amor debe ser considerada un verdadero milagro.

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