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En cuarenta años, menos del 1% de les actores nominados al Óscar son abiertamente LGBTQ

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Si cada vez hay más personajes LGBTQ apareciendo en los Óscar, ¿dónde están los intérpretes LGBTQ?

Porque en esa ceremonia no les veo.

En los últimos cuarenta años, un actor o actriz abiertamente LGBTQ fue nominado a un Óscar sólo SIETE veces. Siete veces de un total de ochocientas nominaciones. No es siquiera el 1%: Ian McKellen fue nominado a mejor actor por Gods and Monsters (1998), y luego a mejor actor de reparto por The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring (2001); Angelina Jolie ganó como mejor actriz de reparto por Girl Interrupted (1999), y luego fue nominada a mejor actriz por Changeling (2008); Linda Hunt ganó mejor actriz de reparto por The year of living dangerously (1982); Jaye Davidson estuvo nominado a mejor actor de reparto por The crying game (1992); y la ceremonia pasada Lady Gaga estuvo nominada a mejor actriz por A star is born (2018).

Sí, esto quiere decir que desde el 2000, sólo tres nominaciones por actuación han sido a un actor o actriz abiertamente LGBTQ. Tres de cuatrocientas.

Es cierto que otros intérpretes LGBTQ han estado nominados a un Óscar, y alguno lo han ganado: Jodie Foster ganó dos; años antes, Joel Grey y John Gieldug ganaron uno cada quien; Sandy Dennis también ganó uno; Marlon Brando, que ganó dos Óscar en décadas anteriores, dijo alguna vez -después de las victorias- que “como muchos otros hombres, he tenido experiencias homosexuales, y no me avergüenzo”; el siniestro Kevin Spacey, quien tuvo la puntada de hacer su coming out mientras era acusado de abuso sexual, ganó dos Óscar muchos años antes.

Otros LGBT+ han sido nominados al Óscar antes de salir del clóset: Tom Hulce, Lily Tomlin, Sal Mineo, Anthony Perkins, Greta Garbo, Ellen Page, Marlene Dietrich, Sal Mineo, Nigel Hawthorne; también Montgomery Cliff, de quien Elizabeth Taylor aseguró era gay. Pero quiero hacer énfasis en la parte de antes de salir del clóset. Y no es que los actores y actrices estén obligados a salir del clóset; nadie lo está. Pero el número de intérpretes que han abierto su vida personal como LGBTQ que llegan a películas “de prestigio” o a ser considerados para el premio Óscar es raquítico.

La representación de talento abiertamente LGBTQ en otras categorías del Óscar es menos problemático: guionistas, compositores, directores, productores, diseñadores de vestuario (sí, bueno…), diseñadores de arte. Un ejemplo: el Óscar a mejor canción ha sido ganado, desde 1980 para acá, nueve veces por una persona abiertamente LGBTQ. Eso es más que las nominaciones a actores y actrices abiertamente LGBTQ en el mismo periodo, y con cuatro veces menos nominados por ceremonia. Los guionistas abiertamente LGBTQ también han sido nominados y han ganado. Y qué decir de la película Una mujer fantástica, protagonizada por una actriz trans y ganadora del Óscar a mejor película extranjera. Si sí hay talento LGBTQ en otros departamentos, ¿por qué los actores y actrices parecen estarse quedando atrás?

Al hablar de falta de representación de minorías en premios de cualquier índole, una contestación común es “Deben ser premiados los mejores, no por cuotas”. Lo leo mucho cuando se comenta sobre la falta de personas de color o de ascendencia extranjera en las nominaciones al Óscar. Pero esta frase parte del supuesto que todos tienen las mismas oportunidades, y no es así. Los intérpretes afrodescendientes tienen papeles de pandilleros, los latinos de jardineros, los asiáticos de vendedores de ramen, y todos pueden hacerla del narcomenudista. Papeles menores, y simples. Las películas donde ellos protagonizan consiguen poco presupuesto y después de mucho tiempo de batalla. Las películas donde las minorías tienen un papel complejo, o requieren mayor talento para su interpretación, son las menos.

Con el tema LGBTQ ocurre una cosa curiosa: parece que hay presupuesto e interés en hacer historias de gente del colectivo, pero no tanto en contratar a gente del colectivo para contar sus historias. U otras historias. Se habla mucho de un superhéroe LGBTQ en el Universo Cinematográfico de Marvel, pero no se ve interés en tener un actor principal LGBTQ; del gigantesco elenco de estas películas, sólo me brinca Tessa Thompson como LGBTQ. En las películas de DC Comics, Ezra Miller hace el papel de Flash. Pero son dos actores en decenas de películas. Dos actores. Sí, Ian McKellen fue Gandalf y Magneto, pero Ian McKellen es una súper excepción a la regla.

Y no, no es que los intérpretes LGBTQ no sean buenos. Ha quedado claro en las producciones para televisión de Ryan Murphy que la comunidad tiene mucho talento: por Glee, Neil Patrick Harris y Jane Lynch ganaron un Emmy, y Lynch y Chris Colfer ganaron un Globo de Oro; por American Crime Story, Sarah Paulson y Darren Criss ganaron Globo de Oro y Emmy, y Criss un Screen Actors Guild Award; por The normal heart (2014), Matt Boomer ganó un Globo de Oro y un Critics’ Choice Television Award; por Pose, Billy Porter ganó un Emmy; por American Horror Story, Lady Gaga ganó un Globo de Oro, y Dennis O’Hare y Zachary ‘esenseriohazmeunhijo’ Quinto fueron nominados al Emmy. Y esto es nada más en series con el sello de Ryan Murphy, pero también están Jim Parsons, Jesse Tyler Ferguson, Laverne Cox, Holland Taylor, Ellen DeGeneres; la televisión ha sido un lugar más incluyente para actores y actrices LGBTQ.

Lo que falta no es talento LGBTQ, sino espacio. Por eso vemos a actores hablando en contra de que los papeles LGBTQ siempre sean interpretados por gente hetero-cis. Aún no hay las mismas oportunidades de crecimiento para actores LGBTQ como hay para gente hetero-cis, y si encima cuando se retrata a gente de la comunidad, sean personajes centrales o secundarios de calidad, son hetero-cis a quienes se privilegia en el casting, pues no es un piso parejo.

Queer acting talent

Ellen Page, antes de salir del clóset, salió en la saga de X-men, en Juno (2007), por la que fue nominada al Óscar, y en Inception (2010). Desde su salida, está prácticamente borrada del cine mainstream. A Kristen Stewart le dijeron que si quería un papel grande, debería de ocultar su relación con una mujer. A veces parece que al cine de Hollywood le gustan nuestras historias, pero aún no está muy cómodo con vernos en pantalla.

(Nota: debido a la variedad de traducciones que los títulos de películas en inglés tienen en países de habla hispana, decidí dejarlos en su idioma original)

Tolkiendili y Slytherin. Mis ambiciones son volver al Wacken, hacer tortillas a mano, ver Hamilton, y normalizar la compra de libros aunque tenga otros sin abrir.