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El Voguing, un baile que empodera a la comunidad LGBTQ+

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La calle se convierte en una pasarela, las miradas son los reflectores, los movimiento te envuelven, cada paso te empodera, sólo eres tú y tu escenario, es tiempo de bailar y nada ni nadie puede impedirlo.

El voguing es el estilo de danza inspirado en las poses de las modelos que aparecían en el interior de la revista Vogue y no en la canción “Vogue” de Madonna como incorrectamente se cree.

Nace como una necesidad, el auténtico arte de resistencia de las sexualidades disidentes. En medio de una censura que asesina a quienes se atreven a desafiar la “normalidad”, el baile es una manifestación de lo que se anhela a través de la emulación: un estilo de vida como el que presumen las portadas de revistas más cotizadas.

Es el resultado de una historia, es consecuencia del trato que ha recibido el cuerpo de los que se niegan a cumplir el status quo, es un performance que se asume como radical para contar la historia política del cuerpo disidente en una organización social que niega espacio a la diversidad.

El voguing nace en los salones de baile de Nueva York de los años 80, donde fue concebido por las comunidades queer negras y latinas del Harlem. Los concursantes trans, gay y queer competían por el trofeo y defendían la reputación de sus “casas” en distintas categorías.

Con algunas reglas complejas que construyen al voguing, diversas casas se han enfrentado entre si con un objetivo común: la visibilización.

Las casas

La mayoría de las veces las casas eran bautizadas en honor a famosas casas de moda de París y Milán o en afamadas modelos, y lo que hacían los miembros era usar el nombre de la casa como su apellido

Cada casa era iniciada por una madre quienes ofrecían una familia para los que eran socialmente marginados por razones de género, sexualidad y/o raza, se apoyaban los unos a los otros para brindarse aceptación y un espacio seguro más allá de los salones de baile.

El voguing también era utilizado como una herramienta para contar sus historias, incluso una manera de responder a la crisis del SIDA.

Con el paso del tiempo

La practica del baile fue modificándose con el paso del tiempo, cambió de la “forma antigua” que enfatizaba líneas sólidas, la simetría y los ángulos cerrados, poses estáticas que cambian de una a otro, como si se estuvieran pasando muy rápido las páginas de Vogue, a la “forma nueva” de finales de los años 80.

Esta forma nueva de hacer voguing trajo consigo una mayor fluidez y flexibilidad para practicarlo, abarcando movimientos rígidos, taconeo, veloces entrelazados de manos y trucos como caídas abruptas

Madonna y su “Strike a Pose”

Con su crecimiento, este baile logró capturar los reflectores de grandes luminarias, una de ellas fue la Reina del pop, quien tuvo su primer acercamiento por primera vez en 1990, en un club llamado Sound Factory en Manhattan.

Madonna quedo hipnotizada por los movimientos, por lo que contrató al dominicano y miembro de la Casa de Xtravaganza, José Gutiérrez, para crear la coreografía de la famosa canción “Vogue” y enseñarle los movimientos del baile. Cabe mencionar que Xtravaganza la acompañó en la gira mundial Blond Ambition.

Gracias a esto, en 1990 el sencillo de Madonna se convirtió en el número uno en 30 países alrededor del mundo y el voguing fue lanzado al reconocimiento internacional.

Un voguing moderno

Incluso al surgimiento de nuevos estilos y comunidades, el voguing busca seguir manteniéndose cercano a sus raíces.

Lo que comenzó en los salones del Harlem, es hoy una comunidad global e integradora, la cual sigue resistiendo a lo largo del mundo, empoderando a una comunidad marginada y discriminada con su movimientos, trata sobre la libertad para expresar tu ser más auténtico, para contar tu historia y adoptar cualquier identidad que desees.

Príncipe Barbón en el Imperio Gay, mi sangre no es azul pero tiene glitter. Actor frustrado de teatro musical. Me gusta leer un buen libro y el té verde. Demasiado noventero para funcionar. No puedo erradicar la homofobia y discriminación en el mundo, pero sí puedo escribir para evidenciarla. El mundo necesita más amor y menos religión.